MARTES, 27 DE DICIEMBRE DE 2011
Más reflexiones de fin año y adivinanzas para 2012

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“El Banco Central Europeo y el Fondo Europeo de Estabilización Financiera tienen importantes papeles que jugar en el corto plazo para estabilizar la situación financiera del área y detener la ampliación del contagio, pero la solución del problema de fondo implica una unión fiscal más definida.”


Continuando con las cavilaciones y vaticinios que inicié la semana pasada, empiezo por dar respuesta a un amable lector que cuestiona que la ola de protestas populares que se extendieron por buena parte de la geografía mundial fueran parte de una acción planeada y orquestada por alguien.

Nunca escribí tal cosa, sólo afirmé que daba la impresión de que había tal coordinación, lo que sería en cualquier caso imposible. Lo que sí es probable es que se haya dado una especie de “efecto demostración” en el que las protestas en un sitio se inspiraron en las ya ocurridas en otros y así sucesivamente.

La mayor preocupación de los analistas se concentra en la difícil situación a la que se enfrenta el euro pues cada vez es más evidente que las medidas de austeridad impuestas en los países con problemas no representan la solución y que se requiere de una acción colectiva en la que acreedores y deudores acuerden descuentos suficientes en las deudas de los primeros.

El Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Europeo de Estabilización Financiera tienen importantes papeles que jugar en el corto plazo para estabilizar la situación financiera del área y detener la ampliación del contagio, pero la solución del problema de fondo implica una unión fiscal más definida.

El BCE se ha empezado a mover en la dirección correcta al revertir la política restrictiva que había adoptado y al poner a disposición de la banca comercial cantidades irrestrictas de recursos para impedir que caigan en situaciones graves de iliquidez que suelen casi siempre culminar en la insolvencia.

Los expertos se encuentran divididos respecto al inexorable fin del euro, al menos en el caso de los llamados países periféricos, pues unos consideran que además de irremediable, la salida del euro es deseable para ellos pues al dejar la camisa de fuerza que representa la moneda común, podrán adoptar las políticas necesarias para conseguir una más pronta recuperación económica.

Otros analistas creen que el rompimiento del euro sería desastroso pues la magnitud de la tenencia cruzada de activos y pasivos entre los países del euro ha crecido en tal magnitud que hoy representa una maraña imposible de ordenar, lo que significa una aguda interdependencia financiera de los países que implica que la salida del euro de cualquiera de ellos los conduciría a la hiperinflación y provocaría el colapso económico aún de los más fuertes.

Vale la pena recordar que los problemas del euro no se originan solo en el gasto irresponsable de países periféricos sino que también se deben a políticas de crédito laxas en los países centrales del área respondiendo a desequilibrios competitivos crecientes, secuela de la adopción de la moneda común en 1999.

Los países miembros, tanto los acreedores como los deudores, se beneficiaron desde entonces de bajísimas tasas de interés que impulsaron sus economías, permitieron un aumento notable de la competitividad de varios de ellos y se terminó la práctica de devaluaciones competitivas en el área.

Estas virtudes se revirtieron en problemas graves al alimentar burbujas especulativas en los países periféricos y generar déficit externos crecientes, cuya contraparte fue un cada vez mayor superávit de Alemania. Esta visión de los hechos implica que arreglar los problemas de la zona del euro tiene costos mucho menores de los que tendría su rompimiento, aunque fuera parcial.

Estos expertos creen que el rompimiento del euro conduciría a la economía mundial a una debacle peor a la que ocurrió después de la quiebra de Lehman Brothers pues el desfacer las interconexiones antes aludidas sería imposible, lo que llevaría a la parálisis de los mercados financieros y al colapso económico.

Otros piensan que ello no afectaría a Estados Unidos, cuyos bancos inclusive podrían beneficiarse de las fugas masivas de capitales que se darían en Europa al buscar evitar las severas pérdidas que se darían al devaluarse las nuevas monedas de los países que fueran abandonando el euro.

Yo considero que tal visión ignora la estrecha vinculación que hay también entre los bancos europeos y los del resto del mundo, incluyendo a los de EU, por lo que comparto el punto de vista de quienes opinan que la desmembración del euro conduciría irremediablemente a una renovada y profunda recesión.

Lo que a mi no me parece tan claro es que la salida de algunos países de la zona del euro sea evitable, pues la dinámica en la que se encuentran es de tal naturaleza perversa e intensa que las presiones se seguirán acumulando al tiempo que los líderes europeos siguen sin forjar una solución suficiente para el corto plazo y menos aún para la eventual superación de las causas de fondo.

• Crisis / Economía internacional • Crisis europea

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