MARTES, 3 DE ENERO DE 2012
El estado de la libertad en México: La estabilidad de precios

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“La estabilidad del poder adquisitivo de la moneda es una condición necesaria, aunque no suficiente, para que una economía se desenvuelva en una senda sostenida de desarrollo económico y se constituye como un elemento esencial de la libertad económica de los individuos.”


La estabilidad del poder adquisitivo de la moneda, entendida como aquélla situación en la cual la tasa de inflación es muy baja y estable, es una condición necesaria, aunque no suficiente, para que una economía se desenvuelva en una senda sostenida de desarrollo económico y se constituye como un elemento esencial de la libertad económica de los individuos.

Sin duda, una de las peores distorsiones que un gobierno puede introducir en el funcionamiento de la economía es la inflación. Sus efectos son tan nocivos que, pera efectos prácticos, inhiben sino es que matan el crecimiento y el desarrollo económico. Las inflaciones puras, en donde todos los precios aumentan simultáneamente a la misma tasa, no existen. En consecuencia, uno de los más importantes efectos negativos de la inflación es que distorsiona el sistema de precios relativos de la economía, lo que deriva en una ineficiente asignación de los recursos. Además, la inflación genera un desperdicio de recursos ya que los agentes económicos tienen que dedicar estos, particularmente tiempo, para poder diferenciar si el aumento en un precio se debió a un cambio relativo o fue como consecuencia del proceso inflacionario mismo; esto obviamente acarrea un costo.

Otro efecto negativo de la inflación es que distorsiona las decisiones intertemporales de ahorro. En un contexto inflacionario, los agentes económicos no estarán dispuestos a ahorrar en un plazo largo, prefiriendo, dado el riesgo que la inflación tiene sobre la tasa real de interés, a ahorrar en plazos muy cortos. Esto a su vez inhibe la intermediación financiera, ya que el crédito es normalmente de mediano o largo plazo. Aunado a lo anterior, para las empresas, la existencia de inflación dificulta calcular la rentabilidad de los proyectos de inversión ya que se complica la estimación de la tasa a la cual deberán descontar los flujos futuros de ingresos netos. Todo ello trae como consecuencia menor inversión y menor crecimiento económico.

Y finalmente, lo que sin duda es el efecto negativo más importante de la inflación, es la reducción de la libertad económica de los individuos. La inflación se constituye como un impuesto expropiatorio de la riqueza familiar. Ningún proceso inflacionario sostenido puede darse si no es porque el gobierno recurre al banco central para el financiamiento de su déficit fiscal; en esta dinámica, el gobierno imprime dinero que no tiene prácticamente ningún costo y adquiere con ello bienes y servicios del sector privado. Esta apropiación de una parte de la producción nacional a costo marginal de cero es, por definición, un impuesto. Y peor aún, la inflación es el impuesto más regresivo que existe, ya que los individuos de menor riqueza tienen menos posibilidades de protegerse de ésta.

¿Qué hay al respecto en México? Después de una década de estabilidad de precios los gobiernos de Echeverría y López Portillo, los años de la docena trágica, instrumentaron políticas fiscal y monetaria que generaron una alta y creciente inflación. La política económica durante el gobierno de De la Madrid, particularmente en 1986 y 1987, introdujeron a la economía en una dinámica explosiva de aumento de precios, llegando a su punto más álgido en enero de 1988 cuando la inflación mensual anualizada llegó a casi 500%.

En la actualidad, gracias a la extraordinaria labor del Banco de México, hemos regresado a una práctica estabilidad de precios. Ya no somos sujetos del impuesto más injusto que puede existir y por ello somos más libres.

• Liberalismo • Libertad económica

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