Pesos y contrapesos
Ene 6, 2012
Arturo Damm

Nueva deuda, ¿para qué?

¿Qué uso le dará el gobierno a esos 2 mil millones de dólares? ¿Cómo se generarán los recursos para, en marzo de 2022, al vencimiento, pagar dicho préstamo?

Comenzamos el año con la noticia de que el Gobierno Federal, a través de una nueva emisión de deuda en los mercados internacionales de capital, colocó 2 mil millones de dólares de Bonos Globales con vencimiento en 2022; de que la tasa de interés, 3.71 por ciento, es la más baja en la historia que haya obtenido el Gobierno Federal para un bono a plazo de 10 años, y de que la operación obtuvo una demanda de más de 5 mil millones de dólares, 2.5 veces el monto emitido, todo lo cual – préstamo, monto, tasa y plazo – fue debidamente presumido por la Secretaría de Hacienda, ya que ello, dice el comunicado de la dependencia, “pone de manifiesto la confianza de los inversionistas en la política económica instrumentada por la actual Administración y en particular en las medidas aplicadas para fortalecer los elementos fundamentales de la economía nacional”, todo lo cual es cierto. Sin embargo…

La primera pregunta que debemos hacer respecto a la nueva deuda es la relacionada con el destino de esos recursos: ¿qué uso le dará el gobierno a esos 2 mil millones de dólares? Curiosamente el comunicado oficial, al menos explícitamente, no dice nada al respecto, omisión grave: los gobernados tenemos el derecho de saber, claramente, qué destino le dará el gobierno a cuanta deuda contraiga, derecho que tiene como contrapartida la obligación del gobierno de, con toda claridad, hacerlo saber.

Sin embargo, apuntado lo anterior, leemos, en el mentado comunicado, que “esta transacción le permite al Gobierno Federal aprovechar el acceso al financiamiento en los mercados internacionales de capital en condiciones favorables, fortaleciendo la estructura de la deuda pública”. ¿Qué hay que entender por el fortalecimiento de la estructura de la deuda pública (mejor llamada gubernamental)? La contracción de deuda nueva, en buenas condiciones de plazo y tasa, para pagar deuda vieja, de tal manera que, si interpreto correctamente lo dicho en el comunicado de la SHCP (¿por qué no lo dicen con claridad?), el gobierno usará la nueva deuda para pagar deuda vieja, lo cual es tanto como destapar un hoyo para tapar otro, por lo que, en el mejor de los casos, la deuda no crece, caso que no es el de la deuda externa del Gobierno Federal, y a las cifras me remito.

En noviembre de 2006, último mes de la administración foxista, la deuda externa neta del Gobierno Federal sumó 39 mil 807 millones de dólares. Cinco años después, en noviembre de 2011, la suma ascendió a la friolera de 59 mil 824 millones. En cinco años dichos pasivos aumentaron en 20 mil 017 millones de dólares, incremento equivalente al 50.3 por ciento.

La segunda pregunta que debe hacerse es: ¿cómo se generarán los recursos para, en marzo de 2022, al vencimiento, pagar dicho préstamo? Esos 2 mil millones de dólares de pasivos, ¿se invertirán en actividades productivas, que generarán ingresos, con parte de los cuales liquidarlos? No, ya que se destinarán a pagar deuda vieja. ¿Entonces? Esa es la pregunta: ¿entonces?



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