LUNES, 23 DE ENERO DE 2012
El mal entendimiento de los derechos privados de propiedad: SOPA

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“Todo gobierno, por supuesto, va contra la Libertad.”
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“La innovación no debe causar escasez. ¿Hasta dónde entonces debemos llevar la defensa de los derechos de propiedad?”


Para que cualquier agente económico asigne sus recursos de manera óptima a través del tiempo es fundamental no sólo que el sistema de precios funcione libremente (los precios correctos deben reflejar la escasez y/o abundancia de cualquier bien), sino que estén bien definidos los derechos privados de propiedad, es decir, la propiedad comenzando por los medios de producción como tierra, trabajo y capital, así como los derechos de propiedad sobre la seguridad por ejemplo de mi persona, de mi casa, de mi terreno, de mi coche, de mi computadora, etc.

Los derechos de propiedad son fundamentales porque nos dan a los agentes económicos la certidumbre sobre nuestros recursos finitos. Dicha certidumbre se construye a través de definir sólidamente el derecho de posesión de un bien, el derecho de usufructuar dicho bien y finalmente el derecho de transferir tal bien (casa, coche, terreno, computadora, etc.).

El Estado, a través de las leyes, normas y reglamentos, tiene la obligación de hacer coercitiva la protección de los derechos privados de propiedad. Quien me quiera despojar, robar y/o defraudar sobre mis bienes debe ser sancionado ejemplarmente. Así funcionan las sociedades modernas y avanzadas.

El socialismo fracasó precisamente por querer ser el “todocontrolador” de la propiedad privada (la doctrina marxista se basa principalmente en la abolición de la propiedad privada) de los ciudadanos. México, al igual que otras naciones emergentes no alcanza el desarrollo pleno precisamente por tener una infraestructura jurídica que no protege bien a los derechos de propiedad de los particulares. Además el Estado mexicano se reserva los derechos privados de propiedad sobre los principales recursos naturales (sólo papá gobierno tiene el monopolio de los energéticos, por ejemplo).

Los libertarios en el mundo están prácticamente de acuerdo en el sólido respeto y protección de los derechos privados de propiedad de los bienes tangibles arriba mencionados (casa, coche, terreno, computadora, etc.).

La semana pasada se frenó una ley (temporalmente) en el Congreso estadounidense que supuestamente buscaba reforzar los derechos de propiedad de ciertas compañías y combatir con ello la piratería. Dicho proyecto de ley se llama Stop Online Piracy Act (SOPA) y va acompañada de otro proyecto llamado Protect Intelectual Property Act (PIPA) que busca controlar el registro de los cientos de miles de contenidos (la llamada propiedad intelectual) que se cargan diariamente en la red mundial.

Esta polémica ley, que tiene el apoyo de la industria del entretenimiento como televisoras y Hollywood, ha levantado las voces en contra de gigantes tecnológicos como Google y Facebook, pues el proyecto de legislación le daría facultades al Departamento de Justicia para revisar, perseguir y desconectar a cualquier persona, física o moral, que sea sospechosa de subir material con derechos de autor. También se penalizaría a los anunciantes que aparezcan en algunos de estos sitios.

La ley responsabilizaría a los portales donde se cargue el contenido y a las empresas de servicios de internet para crear una “lista negra” que sería vigilada por el gobierno, como se hace en China, Cuba e Irán. Proyectos mundiales como Wikipedia podrían desplomarse.

El grave problema de la propiedad intelectual es que se trata de bienes intangibles. Sí, los bienes como los contenidos de obras, las patentes, así como las llamadas creaciones ó ideas son bienes intangibles.

Autores como Stephan Kinsella argumentan que la llamada propiedad intelectual genera más pérdidas que ganancias, pues por ejemplo, en una patente, lo que en realidad se concede es la exclusión de otros para con una idea, creación ó invento. Apunta Kinsella, darle a A el derecho a explotar un invento excluyendo a B no genera riqueza, sólo la redistribuye entre las partes (beneficio a A excluyendo a B).

Para Kinsella los derechos privados de propiedad sólo deben ser válidos para bienes escasos y no válidos para los no escasos como es la creatividad humana. Los gobiernos sólo deberían respetar la marca del creador de alguna invención y no limitar a otros participantes por 20 años (una patente promedio) a entrarle al mercado a explotar dicho invento. Que el consumidor elija al mejor, que las empresas estén presionadas para innovar con frecuencia y no a dormirse en sus laureles 20 años. La innovación no debe causar escasez, y eso es lo que acontece cuando se concede una patente. Kinsella, en un análisis costo-beneficio, concluye que no hay evidencia sólida de que los costos multimillonarios en que las compañías incurren al contratar abogados y realizar litigios largos y carísimos para la supuesta protección de la propiedad intelectual, sean menores, en el margen, a los beneficios que supuestamente brinda la ley de propiedad intelectual.

Si el lector quiere saber más sobre este autor puede consultar los siguientes sitios:

SOPA, Piracy, Censorship, and the End of the Internet?
The Case Against IP: A Concise Guide
The Fight Against Intellectual Property
Against Intellectual Property (PDF)

Al margen de que estos puntos causan controversia entre los propios libertarios (y ya no digamos entre los economistas), lo cierto es que el avance tecnológico vuelve ridículo el que el gobierno estadounidense pretenda controlar y “desconectar” (y en su caso castigar), al que de acuerdo a su criterio se encuentre violando derechos de propiedad intelectual. La tecnología ha hecho accesible a millones de seres humanos cosas que antes sólo estaban disponibles para unos cuantos (los más ricos). Hoy día, haciendo buen uso de la red, una persona puede aumentar sus conocimientos y ser más productiva. Querer que un gobierno decida por intereses de unos cuantos en una red de millones de usuarios simplemente es ridículo y podría dar al traste con los gigantescos avances del internet.

Los propios artistas y creativos han encontrado en las redes nuevas y poderosas formas de marketing. Este es el nuevo modelo de negocio en el mundo, las leyes propuestas en EU sólo son un retroceso a los viejos esquemas de mercadotecnia. Hoy, por ejemplo, un joven cantante no está en dependencia de los grandes oligopolios de la música, puede ya crear su obra y producción de manera mucho menos costosa e independiente en internet. Ya hay verdaderos éxitos musicales siguiendo este formato.

Las poderosas empresas de entretenimiento deberían pensar en innovar más y ver a la piratería como un medio de conveniencia para que se conozcan masivamente sus carísimas obras. Ya los más listos lo están haciendo, usan a los piratas y luego el público que se beneficia no tiene empacho en pagar por su artista ó película favorita. 

La aplicación de una ley draconiana provocaría una fuga masiva de empresas de alta tecnología en EU. Ahí se encuentran la mayoría de los sitios más poderosos.

No es la primera vez que los políticos pretenden limitar la libertad en internet (ni será la última), el derecho a elegir contenidos, pero cada vez, por fortuna, somos más fuertes los internautas y no estaremos dispuestos a soportar censura de ningún tipo y menos si proviene de un gobierno, así sea el más poderoso del planeta.

• Derechos de propiedad

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