LUNES, 30 DE ENERO DE 2012
The Matrix o la SOPA de veneno

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Fernando Amerlinck







“La libertad ajena, la libre expresión y la acción humana libre son temibles para quien apetezca controlar la conducta de otros. Para quien busque el poder. Para quien lo ejerza. La libertad es el peor enemigo de quienes se arrogan el derecho de definir y planificar la vida ajena.”


La película original (no sus secuelas) The Matrix de Larry y Andy Wachowski (1999) es una de las mejores y más significativas que he visto; repleta de símbolos y de mensajes. Y vaya si la he visto: más de 25 veces.

Evoco The Matrix cuando en Estados Unidos hay un intento serio de censurar al internet, con el muy correcto propósito de combatir la piratería: Stop Online Piracy Act (SOPA) y PIPA (Protect IP Act).

Sopa y Pipa tienen ese bello objetivo pero una desventaja: con buenas intenciones está pavimentado el infierno. (Nobles fines motivaron el socialismo, con el efecto real de esclavizar a medio planeta la mayor parte del siglo XX. No es trivial la coartada de las buenas intenciones.)

Acaso actúen con buena intención el representante republicano texano Lamar Smith (Sopa) y el senador demócrata de Vermont Patrick Leahy (Pipa) si proponen, en el país que domina internet, leyes para cerrar sitios y encarcelar a individuos y operadores de portales por difundir material con derechos de autor. Ejemplo: un muchacho interpreta una canción de los Beatles y la sube a YouTube.

Hace más de un decenio definí a internet como un cambio de civilización. Creo también que cuanto se asocia a la red —del imeil al Twitter y la insigne Wikipedia, pasando por Facebook y Wyst— significa la mayor avanzada contemporánea de la libertad individual: la más clara, rotunda, universalmente difundida. Internet significa algo más sensible aún: la experiencia de la libertad. Habla admirablemente de esa experiencia vital Mario Vargas Llosa. (http://www.razon.com.mx/spip.php?article100313).

Es gravísimo el riesgo. La libertad ajena, la libre expresión y la acción humana libre son temibles para quien apetezca controlar la conducta de otros. Para quien busque el poder. Para quien lo ejerza. La libertad es el peor enemigo de los amos controladores panzones que se arrogan el derecho de definir y planificar la vida ajena: lo que otro pueda ver y decir y publicar, su conducta y pensamiento. Van del Gran Inquisidor al Big Brother de Orwell, vía la invención del estado totalitario por Lenin, que llevó Hitler a su máxima perfección pero hoy sin tan franco y evidente abuso: mucho más sutil e insidiosamente y siempre con buenos propósitos: evitar la pornografía infantil, defender los derechos de propiedad.

En The Matrix define así Morpheus a los amos controladores: “Son ellos los carceleros. Vigilan todas las puertas. Tienen todas las llaves.” The Matrix es su Utopía perfecta: máxima aspiración de quien codicie el más absoluto control social, a costa de lo que sea.

Pero siempre germinará en alguien la semilla del descontento y la rebeldía, con el espíritu libertario del que se atreve a inconformarse. El saber o sentir que algo está mal, se manifiesta por lo que el mismo Morpheus llama “una astilla en la mente”. Esa astilla, simiente de quien no quiere dejar que le arrebaten el alma al escamotearle la libertad, provocó una de las mayores manifestaciones de indignación entre los usuarios de la red: más de 10 millones de firmas, 3 millones de correos y de twits, y 115,000 portales protestando. (Hablé arriba de un cambio de civilización.)

La protesta derrotó ambos proyectos —por ahora— pero ningún triunfo es definitivo. Vendrán más embates. Ya podrán los legisladores (cuando pasen las elecciones de 2012) poner sal y pimienta a su Sopa o Pipa, cambiarles de nombre y hacerlas más ponzoñosas.

O vendrá el embate por otro frente: la velocidad de transmisión y la anchura de banda. Podría ser tan costoso un internet veloz o con una tecnología exclusiva, que se hiciera prohibitivo: habría internet de primera y de segunda. Por un lado, el proveedor de servicio de calidad tiene derecho a recuperar su inversión. Por otro, el usuario tiene derecho a subir o bajar lo que desee, siempre y cuando respete el derecho ajeno. Vaya lío. ¿Cómo impedir que algo así censure contenidos? ¿Que no limite la libertad? ¿Que internet siga siendo abierto?

Va otra posibilidad: ¿Por qué no redefinir los derechos de propiedad (especialmente de lo intangible) con un poco de sentido común? Hoy, si presto un libro a un amigo ¿conculco los derechos de propiedad del autor? Se impone un poco de sensatez.

La interminable batalla
Creo que la pesadilla más duradera de la humanidad es la lucha entre el bien y el mal. El capítulo VI del Apocalipsis narra la gran rebelión de ángeles caídos contra la voluntad divina, fruto de la soberbia: sentirse más importante y mejor que el otro, negarse a servirlo, pretender imponerse sobre él: el impulso por controlarlo, o respetar su libertad. Así de básico es el asunto.

Vale evocar The Matrix (o la Biblia) cuando atacan una hazaña civilizatoria como internet, fresca y creativa manifestación moderna de la libertad de expresión y de creación, y pesadilla de todo dictador o persona o entidad que quiera controlar a otros (hablo de Cuba, China, Rusia, Venezuela, Birmania, Arabia, Irán, Siria, Norcorea, etc.).

El liberal francés Jean-François Revel (1924-2006) hablaba de La tentación totalitaria. La pelea contra ella cuesta. La lucha por la libertad individual no admite tregua ni remilgos ni justificaciones tranquilizadoras. No puede abandonarse nunca. Nunca. Nunca.

• Derechos de propiedad

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus