LUNES, 30 DE ENERO DE 2012
La censura cibernética, una falacia de la composición

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“La creatividad humana no pertenece a unos cuantos monopolios, y la tecnología lo está demostrando.”


Una de las falacias comunes en que suelen incurrir con mucha frecuencia los legisladores es lo que en economía se denomina la falacia de la composición, es decir, creer que lo que es válido en una parte, lo es válido para todo. Así las cosas, los legisladores crean leyes para supuestamente beneficiar a un sector y con ello “a toda la comunidad”. Esa premisa además de falsa es una tragedia para los contribuyentes.

Por ejemplo, pensar que legislando a favor de un precio único de los libros beneficiaré a toda los ciudadanos, es el ejemplo clásico de una falacia. Falso de toda falsedad, ese tipo de legislaciones sólo benefician a las grandes editoriales a costa del bolsillo de miles de lectores (tienen que pagar más caro por los libros nuevos que adquieren). Le quito a Juan para darle a Pedro.

Podría citar varias decenas de falacias de la composición, como son las múltiples leyes de vivienda, educación, laborales, ambientales, de prohibición médica, y un larguísimo etcétera de subsidios a ciertos sectores privilegiados que no benefician en nada a la economía en su conjunto, y que en realidad representan beneficios parciales (para grupos privilegiados) que resultan de expoliar a miles de contribuyentes sin voz ni voto. A mayores subsidios y regulaciones, menores ganancias para la economía en su conjunto. La falacia de la composición.

Lo peor de todo es cuando los legisladores además de ignorar la totalidad de los efectos económicos de una ley, pasan por alto los efectos del cambio tecnológico.

Es el caso de las leyes sobre las que reflexioné la semana pasada, las leyes que buscan combatir la piratería en cuanto a descargas ilegales de obras literarias, de cine y de música.

Si me preguntan si estoy a favor de que alguien cobre íntegramente por su trabajo, arte ó contribución a la satisfacción de necesidades humanas, sin lugar a dudas responderé afirmativamente. Si me preguntan si estoy a favor de la protección de los derechos de propiedad de cualquier particular, también, sin lugar a dudas responderé afirmativamente.

Pero, ojo, si me preguntan si estoy a favor del copyrigth en internet, responderé con un rotundo no. Y la causa es la tecnología. En este caso, al copyrigth se le confunde con derechos privados de propiedad, cuando en realidad se trata de la defensa de los intereses monopólicos de unos cuantos. Otra vil falacia de la composición. Sí, los intereses de unas cuantas compañías de entretenimiento que quieren a toda costa mantener sus vastos privilegios sobre la producción y distribución de contenidos en la red, a costa de afectar la innovación y creatividad de otros millones de usuarios que navegan e intercambian productos e ideas en el internet (¿una descarga o compartir una canción en la red significa no comprar un CD?).

Estas empresas llegaron tarde a la innovación que está ocurriendo en el internet. Si quieren proteger sus intereses hay otras vías creativas para hacerlo. Lo más fácil es exigir que el gobierno se vuelva un censor de todo aquello que considere ilegal. Así estamos fritos. Sé que hay crimen organizado en materia de piratería de internet, pero ojo, la manera en que han elegido combatirla es por la vía de dañar a millones de usuarios que intercambian miles de ideas y productos cada día en la red.

Para los estultos que piensan que sólo legislando duramente en el internet se acabará la piratería, les recomiendo lean los siguientes sitios, para que tengan una idea de lo complejo y costoso que significa regular el internet (especialmente en materia de contenidos):

http://www.washingtonpost.com/blogs/post-tech/post/top-internet-engineers-warn-against-sopa/2011/12/15/gIQAGRV4vO_blog.html
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=50839&idArt=6579807#.TyCBxISePX4.hotmail

Holywood e industrias que le acompañan afirman temerariamente que pierden miles de millones de dólares por la piratería. En primer lugar, qué les garantiza que de no existir la piratería, todos los consumidores pagarán por sus productos caros. La piratería no es más que mercado negro que surge como resultado de que los precios en los mercados legales son muy altos.

Y no, no estoy a favor de los delincuentes que copian y venden marcas y/o productos que no son suyos, pero me queda claro, que de no haber piratería (en el supuesto que el gobierno pudiera combatirla toda), las empresas no obtendrían más ingresos, sino menos, resultado de que precios altos conllevan a menor consumo. Es una elemental ley económica que las empresas y legisladores interesados pasan por alto.

Estoy de acuerdo en que si quiero ver una película nueva debo pagar a sus creadores, lo mismo con la música. Pero estas empresas deben encontrar salidas tecnológicas más eficientes en términos de costos para hacer que los internautas se interesen en pagar. Está probado, cuando hay ofertas buenas los consumidores pagan en el mercado legal. Hollywood y disqueras deben tomar en cuenta que tal vez ha llegado la hora de renunciar a sus ganancias millonarias y ser más creativos con sus consumidores, especialmente en la red.

Y en México, ojo, no a la aprobación de la ley Döring (por el apellido del senador panista que la propone), que pretende al igual que SOPA penalizar todo acto de descarga de contenidos en la red. Pretende convertir al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) en espía todopoderoso que decida arbitrariamente quién está pirateando ó no. 

El IMPI sería el nuevo policía de la red, interviniendo, decidiendo sobre qué deben ver y qué no los usuarios en la red. Ej., si le reenvío a algún amigo un pequeño pedazo de una película en que se parodia a un político, resulta que ya podría ser un pirata y estar violando los “derechos privados de propiedad”. Según las nuevas facultades del IMPI, podrían checar mi dirección privada y mandarme a la cárcel. Qué aberración. Y lo peor es que esto podría ocurrir contra millones de usuarios. Otra vez una legislación hecha con los pies.

Insisto, no estoy a favor de la piratería, pero en materia tecnológica este tipo de leyes no la combate, pues los piratas encuentran diversas e ingeniosas salidas tecnológicas a las restricciones gubernamentales. Los afectados seríamos millones de internautas inocentes que usamos la red.

Si se busca combatir a la piratería en internet, de acuerdo, pero no en el método, que implica censurar a toda la comunidad internauta.

Me da risa cuando escucho que si no se imponen estas leyes, entonces será el fin de todos los actos creativos del ser humano. Por favor, muchas nuevas obras literarias, de cine, musicales están siendo producidas en la red y con ingeniosos mecanismos se le ofrece a los consumidores que están dispuestos a pagar (mucho menos de lo que cobran las grandes industrias de entretenimiento). Es sin lugar a dudas la destrucción creativa schumpeteriana. Si las industrias tradicionales de entrenamiento no lo entienden a tiempo, desaparecerán, más no así la creatividad humana.

La creatividad humana no pertenece a unos cuantos monopolios, y la tecnología lo está demostrando.

• Derechos de propiedad

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