MARTES, 3 DE ABRIL DE 2012
Miguel de la Madrid

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Mercado significa libertad para producir y libertad para consumir. Atacarlo es atacar la autonomía de la voluntad.”
Antonio Escohotado


Más artículos...
Víctor Hugo Becerra
• Amando a tu verdugo

Arturo Damm
• ¿Opinan de más?

Santos Mercado
• El capitalismo lo inventaron las mujeres

Arturo Damm
• Tasa a la baja

Erika Donjuán y Miguel A. Cervantes
• Rigidez laboral en México (II)

Manuel Suárez Mier
• Populismo expulsa expertos

Manuel Suárez Mier







“El juicioso manejo de los asuntos públicos que practicó Miguel de la Madrid al recibir un país en una circunstancia imposible, quebrado en lo económico y desfondado en lo político, evitó un desastre que parecía inevitable y que hubiera tenido efectos devastadores para la gran mayoría de los mexicanos.”


Me apresuro a escribir esta columna tan pronto me entero del fallecimiento de mi amigo, el ex-presidente de la Madrid, y antes de ver otros comentarios, pues tengo la impresión que muchos de ellos no reconocerán la enorme contribución de su gobierno para salvaguardar la integridad del país en momentos críticos.

El juicioso manejo de los asuntos públicos que practicó Miguel de la Madrid al recibir un país en una circunstancia imposible, quebrado en lo económico y desfondado en lo político, evitó un desastre que parecía inevitable y que hubiera tenido efectos devastadores para la gran mayoría de los mexicanos.

A diferencia de su antecesor, José López Portillo (1976-82) gran orador y personaje con ínfulas de estadista de calidad histórica –incluyendo la leyenda que se inventó como sucedáneo de Quetzalcoatl-, de la Madrid fue siempre un hombre reflexivo y cauto quizá por su largo paso por la Secretaría de Hacienda.

Conocí a de la Madrid en los años setenta y pude apreciar su clara inteligencia, sus habilidades diplomáticas y su gran sentido del humor, los que permitieron superar momentos difíciles que nos tocaron vivir en la interacción de las distintas instituciones que representábamos en aquella época. 

Durante el gobierno de López Portillo, de la Madrid se quedó en Hacienda como subsecretario hasta que el Presidente lo promovió a la recién creada secretaría de Programación y Presupuesto, luego de que sus dos primeros titulares fracasaron en redactar el Plan Nacional de Desarrollo.

Tengo la certeza que de la Madrid ganó la postulación presidencial cuando López Portillo discurrió pedirles a los integrantes de su gabinete que votaran –algo nunca visto- sobre si México debiera ingresar al GATT (Acuerdo General de Aranceles y Comercio), y de la Madrid se pronunció efusivamente a favor.

En ese momento la decisión presidencial fue la de rechazar el ingreso al GATT, pero a López Portillo no se le olvidó que el único de los miembros de su gabinete que había tenido el valor de expresar su opinión sin antes averiguar las preferencias de su jefe al respecto, había sido de la Madrid.

Fue muy afortunado para el país que el “destape” que favoreció a de la Madrid como candidato del PRI a la Presidencia hubiera ocurrido antes de que López Portillo contrajera la fiebre de populismo extremo que lo afectó hacia el final de su administración y lo llevó a hacer una tontería tras otra.

En consecuencia, a de la Madrid le tocó la casi imposible misión de restaurar un país que había quedado gravemente fragmentado en lo político y en ruinas en lo económico, en momentos en los que parecía que la sobrevivencia misma de la nación estaba en entredicho y no había alternativas viables de solución.

Había que empezar por que la economía detuviera su derrumbe, al tiempo que se intentaba corregir el inmenso déficit público que en 1982 había alcanzado la increíble cifra de 20% del Producto Interno Bruto, cuando se le sumaba el costo de la expropiación de la banca decretada casi al fin del sexenio.

En adición a lo anterior, había que atender la debacle que generó el control integral de cambios de nuestra moneda que adoptó López Portillo, que no sólo generó un mercado negro de divisas inmenso sino que despojó a las autoridades financieras de su capacidad de operar en el mercado de cambios.

Hubo también que arreglar el colapso financiero del sector privado, que se había endeudado por muchos miles de millones de dólares, en buena medida inducido por las políticas de crédito dictadas por el gobierno, y que ponía en entredicho no sólo su buen funcionamiento sino su supervivencia misma.

Era evidente que además de atender la agenda más urgente enunciada, había también que emprender una reforma a fondo de la manera en que se venían haciendo las cosas en materia económica hasta entonces, sobre todo en dos áreas de la administración pública: la urgente privatización de casi 1,200 empresas paraestatales deficitarias y la apertura de la economía.

Considero indispensable regresar a analizar con detenimiento las innumerables y extraordinarias labores realizadas durante el gobierno de Miguel de la Madrid en beneficio de nuestro país, lo que pretendo hacer en las próximas semanas.

• Problemas económicos de México • Miguel de la Madrid

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus