LUNES, 2 DE ABRIL DE 2012
Un decálogo económico para los candidatos

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“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
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“Diez cosas que le deben quedar claro al candidato idóneo a ocupar la presidencia de la República. ¿Existirá un candidato idóneo? O como siempre votaremos por el menos peor.”


Al candidato idóneo a ocupar la presidencia de la República le debe quedar claro lo siguiente:

  1. Que no son los políticos los que generan la riqueza y menos los que crean el empleo. El énfasis debe ser en la generación de la riqueza, no en su redistribución vía impuestos que sólo expolian a los contribuyentes. Yo le quito a Juan para darle a Pedro. Ello es lo más aberrante y sólo promueve que surjan parásitos en la sociedad.

  2. Que son los ciudadanos los únicos responsables de su destino, no el paternalismo gubernamental que mal da y subsidia educación, vivienda, salud, alimentación y múltiples limosnas a los pobres, que sólo los eterniza en la miseria.

  3. Que es importante reformar al sistema jurídico, al Estado de Derecho para que los gobernados gocen de buena y expedita procuración de justicia, que haya igualdad ante la ley de los ciudadanos, que las libertades esenciales como la vida, la libertad y la propiedad estén fuertemente garantizadas. Un verdadero Estado de derecho hace coercitivo además la protección de los derechos privados de propiedad, a saber, el derecho a la posesión, usufructo y transferencia de todo bien privado. Un verdadero Estado de Derecho protege e incentiva el sistema de libre empresa, el mejor para generar riqueza, e impide que surja el depredador socialismo trasnochado, el dirigismo económico que tanto anhela la izquierda mexicana y que a veces la derecha copia (jamás debe oírse al candidato idóneo afirmar: “rebasaremos a la izquierda por la izquierda”).

  4. Que es necesario achicar el tamaño del gobierno, pues ha crecido de manera espectacular en todos sus niveles, es costoso, ineficiente y una auténtica pesadilla para la apertura de nuevos negocios que son los que verdaderamente crean la riqueza material. Está probado, a mayor tamaño del gasto público, mayor endeudamiento, mayores impuestos y menores incentivos para detonar el crecimiento económico, tal y como lo están atestiguando países como EU, España, Portugal, Grecia e Italia.

  5. Aunado a lo anterior, debe quedar claro que la reducción en el tamaño de los gobiernos y de la dádiva gubernamental, debe dar lugar a impuestos más bajos que sean pagados por todos en edad de trabajar, y no por unos cuantos contribuyentes cautivos; que son mejor para recaudar los impuestos indirectos como el IVA que los directos como el ISR.

  6. Que cualquier reforma a la hacienda pública debe destacar fundamentalmente en qué, cómo y por qué gasta el gobierno, evitar obras suntuosas, verdaderos elefantes blancos como la llamada Estela de Luz. Los recursos públicos son escasos y su asignación debe estar estrictamente justificada y tener en mente a los usos alternativos de los mismos. Cualquier reforma a la hacienda pública debe fomentar el federalismo responsable, que los estados de la República no sólo tengan el incentivo a gastar y a estirar la mano, sino que sean corresponsables de la recaudación y haya rendición clara de cuentas y sanciones duras contra el endeudamiento irresponsable y mentiroso como ocurrió en el estado de Coahuila. El ejercicio de los recursos públicos debe estar sujeto a la estricta rendición de cuentas y debe provenir de un ente externo, no del mismo gobierno, pues ello lo hace juez y parte (no sirve eso de crear una “Comisión Nacional contra la Corrupción”).

  7. Que es necesario cambiar las leyes que hagan a México más competitivo en varios rubros como en el área laboral, leyes que incentiven la generación de empleos y no, como hoy sucede, leyes complicadísimas para crear puestos de trabajos productivos y bien remunerados. No es un objetivo adecuado un target de empleo como en su momento lo hicieron Vicente Fox y Felipe Calderón. El tamaño en la creación de empleos lo dará el incentivo legal, el ambiente jurídico propicio para tener la libertad de diseñar los contratos laborales, sean por horas, días, semanas ó meses, el tamaño en la creación de empleo no lo garantiza un político, sino los mercados privados vía las empresas.

  8. Que es necesario cambiar las leyes y abrir a la inversión a todos los sectores de la actividad económica (es importante que un candidato idóneo apoye el libre comercio entre las naciones, evitar decir "hay que revisar el TLC") en especial a los llamados sectores estratégicos (energético, telecomunicaciones, etc.). Es tiempo de sacudirse el rancio estatismo priista heredado, que sólo privilegia el corporativismo, el compadrazgo, el sindicalismo corrupto y oscuro, y que monopoliza actividades esenciales como los sectores energéticos. Sectores como el campo sólo avanzarán con mayores inversiones, no por la vía del subsidio irresponsable que sólo reciben unos cuantos. La vía correcta es el crédito privado, no los onerosos bancos de desarrollo que sólo gastan mal y privilegian a grandes corporaciones privadas.

  9. Que no es por la vía de gastar más y más en educación y salud como se mejorará en estos rubros. Es necesario ya no insistir en la cantidad sino en la calidad. Para todos es bien sabido que la educación y la salud se encuentran secuestradas por el gobierno. Que las clases medias recurren más a los servicios de salud y educación privados, por ser mayor su eficiencia y calidad. Los políticos deberían darse una vuelta a la vida cotidiana de la sociedad y darse cuenta de ésta cruda realidad. Es necesario sacar al sindicato magisterial de la planeación educativa, es necesario ensayar esquemas que han probado su éxito como es el uso del voucher educativo, en donde los padres escogen libremente el colegio al que asistirán sus hijos (incentiva la competencia entre los colegios), es un subsidio a la demanda, no a la oferta como hoy sucede, en donde el salario de los profesores está ligado a su productividad, a la calidad de los educandos, a la preparación académica, y no, en cambio, al chantaje y presión política como hoy sucede. Lo mismo en la salud, hay que hacer frente a los ineficientes monopolios de salud, IMSS e ISSSTE, abrir la medicina a la competencia mediante la creación de cuentas individuales de salud con un diseño que incluya gastos médicos mayores y complementarios, que las empresas puedan escoger libremente a su proveedor de salud y no como hoy sucede, en donde el llamado “sistema solidario” es un vil esquema socialista que separa la calidad de los ingresos del personal médico y de enfermería. Insisto, hay que acabar con el estatismo trasnochado del viejo PRI.

  10. Que la mejor estrategia macroeconómica es la estabilidad de precios, la instrumentación de políticas fiscales y monetarias responsables que impliquen finanzas públicas sanas (con superávit, incluso), niveles de deuda pública reducidos respecto del PIB (pensamos que es muy alto un nivel de deuda/PIB que se acerque al 40%, un mejor nivel es uno que no exceda el 15%, es fundamental que aumente el ahorro gubernamental para hacer frente a sucesos imprevistos especialmente los que provienen de la naturaleza), y por supuesto es de vital importancia que el banco central sea autónomo del poder político. Es detestable ver a un presidente presionando para que el banco central suba o baje las tasas. Un candidato idóneo debe evitar la intransigencia para con las entidades autónomas, en especial las monetarias.

Los anteriores 10 puntos sé que no son los únicos pendientes en materia económica, pero avanzar en varios de ellos (el ideal sería avanzar y mejorar en los 10) será de vital importancia para que la economía mexicana abandone las tasas mediocres de crecimiento económico de los últimos años. También sé que varios de los puntos no dependen exclusivamente del presidente en turno, que se requiere de la voluntad legislativa para llevarse a cabo. Lo único que al menos deseo ahora que ya empezaron las campañas es no oír lo de siempre, promesas y más promesas populistas, incumplibles y peligrosas. Y para ello el candidato ideal será el que comulgue al menos con la mayoría del decálogo. El candidato idóneo debe defender a capa y espada las ideas libertarias, aunque para ello se le interponga un Congreso adverso que sólo defiende el interés de unos cuantos. Por cierto, un candidato idóneo debe apoyar una reforma política como la reelección para que varias de las reformas estructurales que el país necesita salgan adelante.

¿Existirá un candidato idóneo? O como siempre votaremos por el menos peor. Ahí dejo algunas ideas centrales económicas.

• Elecciones México 2012

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