JUEVES, 12 DE ABRIL DE 2012
El monumental disparate de las refinerías

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Ricardo Medina







“¿A quién se le ocurre que es buena idea construir cinco nuevas refinerías en México con una inversión multimillonaria?, ¿a quién se le ocurre que arruinar a Pemex y a las finanzas públicas es algo que pueda entusiasmar a los mexicanos?”


¿Qué tan difícil es para un destacado político mexicano, digamos para alguien que busca ser Presidente de la República, obtener información sólida para fundamentar sus propuestas?

Es bastante sencillo, me parece.

Sin embargo, se diría que en algunos casos quienes hacen las ofertas políticas y sus asesores viven en una remota aldea, incomunicados en términos de información fidedigna y confiable, y por ello lanzan propuestas que, bien vistas, resultan ser monumentales, ruinosos disparates.

Hace unos días varios medios de comunicación difundieron que uno de los candidatos a la Presidencia promete que impulsará la construcción de al menos cinco nuevas refinerías en México, en caso de que, como dice la fórmula ritual, el voto popular favorezca sus aspiraciones.

Uno de los "argumentos" adjuntos a esta propuesta de construir nuevas refinerías de petróleo es que de tal forma México dejaría de importar gasolina y, así, disminuirían los precios de la gasolina - en sus dos presentaciones - que el monopolio gubernamental, Pemex, ofrece en sus estaciones de servicio (por supuesto, la oferta electoral omite el hecho, ampliamente conocido y documentado, que la gasolina en México para los consumidores es subsidiada por el fisco: se vende a precios notablemente inferiores a los que tienen que pagar los consumidores en Europa o en los Estados Unidos o en otros países de América, con la única excepción, tal vez, de Venezuela, donde desde luego el subsidio es aún mayor que en México; estos subsidios son un contrasentido en términos de costo de oportunidad y son, además, claramente regresivos: benefician a quienes menos necesitan tal subsidio).

Digo que obtener la información confiable para evaluar la sensatez y viabilidad de este tipo de ofertas electorales es bastante sencillo hoy y ahora en México, con pleno conocimiento de causa. A mí me tomo menos de dos horas, de forma que pude hacerlo al término de mi jornada laboral, en mi casa y con mis propios medios: una computadora con conexión a Internet y algunas operaciones aritméticas. 

(Aprovecho aquí para expresar un institucional deslinde de responsabilidades: todo lo aquí escrito es responsabilidad personal del autor y de ninguna manera puede o debe atribuirse a la Institución Autónoma del Estado mexicano en la que labora, el Banco de México; y el trabajo de investigación, recolección de información y redacción de este comentario editorial ha sido realizado en su integridad con recursos del autor y en horas ajenas a su jornada laboral).

Premisa básica: Si el petróleo es propiedad de la Nación y, por ello, Pemex es una empresa de todos los mexicanos, lo que más le conviene a todos los mexicanos en esta materia es lo que más beneficio le reporte a Pemex en cuanto empresa y, a través de Pemex, a la hacienda pública.

Veamos pues si a Pemex, como empresa, le conviene de alguna forma que los recursos públicos disponibles, por definición escasos, se inviertan en la construcción de refinerías en lugar de otros destinos como incrementar la producción y venta de petróleo crudo.

Hacer este análisis es relativamente sencillo, porque Pemex desde hace ya muchos años publica sus estados financieros acompañados de un prolijo dictamen de auditores independientes. Esto es así, entre otras razones, porque Pemex coloca deuda (bonos) en los mercados internacionales de valores, para participar en los cuales es obligatorio difundir toda la información que cualquier inversionista requiere antes de poner su dinero en una empresa, en este caso: antes de invertir en papeles de deuda de dicha empresa.

Así las cosas, y a pesar de que durante estos tres meses de campañas electorales la legislación respectiva ha puesto en cuarentena buena parte de la información sustantiva acerca de lo que hacen o han hecho las dependencias del gobierno federal, (ver, en especial, el artículo 41 de la Constitución) basta buscar en Google los estados financieros consolidados de Pemex(con varios anexos), para evaluar el asunto de las refinerías. En mi caso los primeros estados financieros que encontré son los referentes a 2010, buenos para el análisis, y esta es la liga: http://www.ri.pemex.com/files/content/PEMEX_Estados_Financieros_Consolidados_Dictaminados_2010.pdf

(Dejo para comentaristas más avezados la reflexión sobre las consecuencias negativas que, en términos de transparencia e información pública, parece haber dejado la más reciente reforma electoral, aprobada a fines de 2007).

Aunque están repletos de información pertinente y valiosa (materia indispensable si se desea opinar con honestidad intelectual), para los fines de este comentario remito al amable lector a las páginas 66 y siguientes del documento, donde podemos ver que Pemex Exploración y Producción tuvo en 2010 ventas netas (antes de consolidación) de 980,603 millones de pesos, las cuales le dejaron un rendimiento (utilidad) bruto de 744,434 millones de pesos. Atención, esto significa que la exploración y la producción de petróleo crudo en México, en Pemex pues, tuvo un margen de utilidad de operación en 2010 de nada menos que 75.9 por ciento sobre ventas netas (más, mucho más, que el margen de utilidad de operación de cualquiera de las empresas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores), y después del pago de impuestos y de considerar el costo integral de financiamiento, obtuvo una utilidad neta de 34,822 millones de pesos (margen de utilidad neta sobre ventas de 3.6 por ciento). Nótese que Pemex Exploración y Producción pagó 649,814 millones de pesos de impuestos, derechos y aprovechamientos en 2010 (una tasa global de 87.3 por ciento sobre ventas netas).

Por su parte Pemex Refinación tuvo en el mismo año ventas netas por 606,057 millones de pesos, lo que le arrojó una pérdida (sí, pérdida) bruta de 106,207 millones de pesos y una pérdida neta de 83,082 millones de pesos. Por supuesto, Pemex Refinación NO pagó un solo centavo de impuestos, derechos o aprovechamientos en 2010. No hay utilidad, no hay impuestos.

Esta pérdida en el negocio de la refinación para Pemex ¿es por importar gasolina? No. ¡Por supuesto que no! Considérese, para tener una referencia de cuán ruinoso está resultando el negocio de la refinación para muchas empresas en el mundo, que la petrolera estadounidense Sunoco (una empresa con 126 años de existencia) ha puesto en subasta o cerrado todas sus refinerías después de tener pérdidas en los últimos tres años de mil millones de dólares en sus refinerías de la costa este de los Estados Unidos.

Considérese que desde el estallido de la crisis financiera global se han dejado de refinar más de 3 millones de barriles diarios en países de occidente. ¿Las razones?, muchas y de variada naturaleza:

1. La calidad o ligereza del crudo a refinar, 2. Los costos implícitos en la logística de localización de las refinerías respecto de la localización de los yacimientos de crudo, 3. Los elevados precios del petróleo crudo constantemente empujados al alza por conflictos geo-políticos, por el crecimiento de algunas economías emergentes (particularmente China), por las turbulencias en los mercados financieros y por las políticas monetarias excepcionalmente laxas en varias de las economías más avanzadas, 4. Las restricciones legales y normativas en algunos países (por ejemplo, la Jones Act en los Estados Unidos, que data de 1920, requiere que todos los barcos tanque que transporten crudo para su refinación entre puertos de los Estados Unidos lo hagan con bandera y tripulación estadounidenses), y 5. Muy importante: el surgimiento de nuevas potencias muy eficientes en el negocio de la refinación que paradójicamente no poseen crudo, como es el caso de la India.

Es obvio que México está a años luz de adquirir las ventajas competitivas que han alcanzado esas potencias,amén de que la mayor parte del crudo mexicano dista de tener la ligereza de crudos como el Qua Iboe de Nigeria, súper-ligero, cuyo precio promedio por barril en 2011 fue de 114 dólares, muy por encima de los $95 dólares por barril que promedió el crudo West Texas Intermediate el mismo año.

Una de las principales razones del alto precio del crudo súper-ligero nigeriano es que su calidad hace mucho menos costosa su refinación.

Por supuesto, es posible que los precios del crudo en el mercado mundial, que explican en gran medida los buenos resultados de Pemex Exploración y Producción, disminuyan en el futuro, pero es poco probable que ello suceda en el corto o aún en el mediano plazo. Lo cierto es que sería una tontería descomunal desaprovechar las ventajas que estos altos precios del crudo le representan a México.

Considérese por último que Pemex Exploración y Producción aportó el 99 por ciento de los impuestos que pagó todo Pemex al fisco en 2010 (que no es lo mismo que los impuestos que los consumidores finales de gasolina y otros derivados del petróleo pagamos y que están incluidos en el precio final al menudeo).

Con estos datos, que están a disposición de quien quiera tomarse un par de horas de trabajo para investigar y hacer sencillas operaciones aritméticas, ¿a quién se le ocurre que es buena idea construir cinco nuevas refinerías en México con una inversión multimillonaria?, ¿a quién se le ocurre que arruinar a Pemex y a las finanzas públicas es algo que pueda entusiasmar a los mexicanos? 

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