VIERNES, 17 DE MARZO DE 2006
El costo de los monopolios

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


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“¿Quién protege a los consumidores de los monopolios privados, que protegen sus intereses y sus rentas extraordinarias capturando al regulador?”


Por supuesto que en México existen varios sectores de actividad económica en donde predominan los monopolios o las prácticas monopólicas, incluyendo obviamente al sector de telecomunicaciones, dominado por Telmex. Monopolios y prácticas monopólicas, así como monopsonios y prácticas monopsónicas las observamos en las áreas de actividad económica reservadas al Estado (sic): PEMEX, CFE, CLFC, correos, telégrafos; también las observamos en transporte aéreo de pasajeros, transporte marítimo de cabotaje, notarios, provisión de agua potable en las zonas urbanas, las centrales de abasto en las zonas urbanas, transporte público de pasajeros en la mayor parte de las ciudades del país, distribución de cervezas y refrescos bajo contratos de exclusividad, pan de caja, condicionamiento a la contratación de trabajadores bajo la cláusula de exclusión sindical y más muchos más. México es un país en donde la regulación de los mercados, tan excesiva, tan ineficiente y tan costosa, misma que impone enormes barreras de entrada a nuevas empresas a los mercados, aleja a éstos de desenvolverse en un contexto de una efectiva competencia y esto cuesta y mucho.

 

El primer costo de los monopolios y las prácticas monopólicas, el más importante, es que los consumidores experimentan una pérdida de su bienestar al enfrentar precios mayores que los que regirían si los mercados fuesen efectivamente competitivos al mismo tiempo que la cantidad disponible para los propios consumidores del bien producido bajo esquemas monopólicos es menor que si éstos fuesen producidos en un contexto competitivo. Ejemplos de esto abundan. Tal como apuntó Bruno Donattelo, las tarifas que cobra Telmex a sus clientes son de las más altas de la OCDE derivada de la protección regulatoria de la que goza, pero no sólo eso; la política de restringir la expansión de la telefonía fija prácticamente obliga a los demandantes de servicios telefónicos a utilizar la telefonía celular que, por minuto, es notoriamente más cara, lo que representa una notoria pérdida de bienestar para los consumidores. Otro ejemplo es la aviación comercial interna, en donde por kilómetro, observamos unas de las tarifas más altas del mundo. Otro ejemplo más y éste referido a las empresas paraestatales, es que el precio nominal que pagamos los consumidores por los bienes y servicios que producen, y que en algunos casos parecerían ser relativamente bajos, esconde la transferencia de recursos tributarios a estas empresas para cubrir sus costos corrientes de operación, tal como son los casos de la CFE y de la CLFC, correos y telégrafos, potabilización y distribución de agua potable, etc., por lo que al tomar en consideración los impuestos extras que pagamos para cubrir estos déficit, el precio efectivamente pagado es mayor, más aun cuando corregimos por la pésima calidad de los bienes que estas empresas ofrecen. Y así podemos encontrar muchos otros ejemplos en donde los consumidores perdemos.

 

Otro costo de que la regulación genere monopolios y permita la existencia de prácticas monopólicas es que los altos costos que representan para las empresas adquirir parte de los factores de la producción en mercados no competitivos, además de repercutir en mayores precios para los consumidores, encarecen el crecimiento de estas empresas es decir, inhiben el proceso de crecimiento económico, de creación de empleos y aumento de los salarios reales. ¿Cuánto más productivas serían las empresas mexicanas si en lugar de verse forzadas a comprar insumos ofrecidos por monopolios como son la electricidad, los servicios de telefonía e internet y otros, los pudiesen adquirir en mercados competitivos? ¿Cuánto mayor sería la participación de empresas mexicanas en los mercados internacionales? ¿Cuánto más crecería el PIB? ¿Cuánto más altos serían los salarios reales? ¿Cuánto más alto sería el bienestar de los mexicanos?

 

La existencia de monopolios como los del sector paraestatal se explican, en gran medida, por una distorsionada visión de soberanía nacional (Bartlett, AMLO dixit). Los monopolios privados se explican, en gran medida, porque nuestros gobernantes le han asignado, históricamente, muy poco valor a la libertad de la cual debemos gozar todos los consumidores para elegir qué es lo que más nos conviene. Los monopolios privados protegen sus intereses y sus rentas extraordinarias capturando al regulador; ¿Quién protege a los consumidores? Respuesta: sólo mercados que sean competitivos, sólo mercados que nos permitan ejercer nuestra libertad de elección.


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