MARTES, 12 DE JUNIO DE 2012
Un diálogo (pesadillesco) con Macaco

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Fernando Amerlinck







“La absoluta máxima de Macaco, de la que se derivan las demás, dice: El respeto ajeno a mi derecho, es la paz. Y como mi derecho propio es absoluto, el derecho ajeno no tiene importancia (tampoco la paz).”


El filósofo Nefastóteles, llamado El Macuspanita, fue prolífico; he recibido de nuevo sus preceptos con la visita de Macaco, el más aventajado de sus pupilos. En el curioso período del entresueño, cuando aún no acabo de despertarme (o sufro una pesadilla) me pasan cosas raras, pero ninguna tan anómala como la que relataré.

Mi desocupado lector conoce la Ética a Macaco, o Ética Macaquea, obra cumbre de Nefastóteles y texto indispensable para aprender y practicar la política y el civismo posmodernos. Son estos los apotegmas principales de la Ética Macaquea:

“La absoluta máxima de Macaco, de la que se derivan las demás, dice: El respeto ajeno a mi derecho, es la paz. Y como mi derecho propio es absoluto, el derecho ajeno no tiene importancia (tampoco la paz).

“A menos que favorezca al irrestricto cumplimiento de la norma primera, no tiene validez alguna el instrumento burgués que nuestros adversarios hacen llamar ‘ley.’ Por ello, pertenecen legítimamente a cualquier macaco todos los plátanos, prerrogativas, propiedades y beneficios de toda índole. Para conseguir lo anterior, se ejercerá legítimamente toda la violencia que se desee; pero siempre, y sin excepción, diciendo que se trata de acciones pacíficas.”

Soñaba yo una pesadilla: vi mi país en llamas estilo Molotov y recibía escupitajos e insultos de gente que no me conocía y a quien no le había hecho yo nada. Un tremendo tufo a azufre me invadió al aparecérseme una sombra. Hablamos así:

Yo: ¿Quién eres, visitante extraño, que tanto hedor emites?
Macaco: ¿No me conoces? Soy Macaco, genio inspirador de la ética moderna. Soy el único político limpio. Soy el último rayito de esperanza. Soy el cambio verdadero.
Yo: Yo soy, pero no soy 132: soy uno. Soy individuo y no masa; comprometidamente libre, individualmente sociable, y políticamente incorrecto. Soy independiente y autobiográfico. Me atrevo a hacer mi vida como decido.
M: Te crees mucho, burguesito, pero mi movimiento es pacífico. ¿A qué le temes?
Yo: Eres un mentiroso y ocultas la verdad. Eres corrupto y mantienes a corruptos. No los combatiste, y te encolerizaste cuando se reveló la conducta de tus cercanos. Eres violento, presumes de pacífico y capitaneas a golpeadores: típico fascista. ¿Qué ocultas?
M: No odio a nadie.
Yo: Y cantas fraude. Pero hoy, es imposible un fraude como los de tu amigo Bartlett.
M: El fraude ya está hecho. Sea por Hildebrando, cibernético o a la antigüita. ¿No ves televisión? ¿No ves la guerra sucia?
Yo: Lo único sucio es censurar a quien revele hechos. ¿De dónde sacas lo de guerra, si tanto la criticas del que llamas espurio? ¿Llamas guerra a decir la verdad?
M: Soy un hombre honesto.
Yo: ¿Y el millón de ciudadanos que cuidarán las casillas? ¿Y el IFE, y el Tribunal Federal Electoral?
M: Al diablo con esas instituciones. No sirven. Hay que rehacerlas. Los funcionarios son corruptos. Hay que hacerlas desde cero. Por eso hablo de transformación nacional.
Yo: ¿Desde la nada? ¿Eres dios creador del universo, para hacer todo nuevo y sin aprovechar lo que tenemos? ¿Quién te dio tal poder? ¿El pueblo? ¿Y quién es el pueblo? ¿Eres tú ventrílocuo de ese absoluto?
M: Soy la voz del pueblo bueno. Soy el cambio verdadero.
Yo: ¿Y por qué sales con lo del fraude justo cuando revelan que tu gente pide millones de dólares en lo oscurito, para tu campaña? ¿Lo has desmentido? ¿O de nuevo saldrás con que la guerra sucia?
M: Sólo el pueblo puede salvar al pueblo. Mandará al basurero de la historia a sus enemigos.
Yo: Y te dices demócrata. ¿Lo serás si pierdes, o chillarás como chachalaca?
M: Hace falta ser masoquista para no votar por mí.
Yo: ¿Incendiarás al país si no ganas? Hitler lo declaró: “si el pueblo alemán no me quiere y pierde la guerra, merece que lo aniquilen”. ¿Buscas eso?
M: Quiero una república amorosa.
Yo: ¿Y por qué no contestas lo que se te pregunta?
M: Tengo la conciencia tranquila.
Yo: ¿Y de dónde sacas dinero para recorrer todo el país?
M: Vivo en una casa modesta.
Yo: ¿Y por qué mientes con que triunfaste en 2006, y de nuevo en 2012? ¿Cómo, si ninguna encuesta lo dice y aún nadie vota? ¿O está copeteada tu encuesta?
M: Tengo mis propios datos.
Yo: No. Tampoco acatas la ley, si no te beneficia. La única ley que respetas es la del embudo. La única que aplicas es la de Herodes.
M: No me pongas en el mismo costal. Soy especial. Soy apóstol. Soy redentor del pueblo.
Yo: ¿No ves que eres un fascista y un resentido, y odias a tus enemigos?
M: Eres aliado de Televisa y de Salinas y estás con Peña, producto chatarra.
Yo: De nuevo, contesta lo que se te pregunta.
M: Soy un hombre honesto.
Yo: Se me hace que en estos años has preparado un golpe violento; crees que se te pasó la mano con tu violencia “pacífica” en el 2006. Sólo destilas resentimiento. Quieres ajustar cuentas con los que no votaron por ti.
M: Mis adversarios están con la mafia del poder y son corruptos. Todo voto contra mí es antidemocrático. Ahí está el fraude.
Yo: ¿Y lo que presumes haber preparado desde 2006, no será para incendiarnos? Si no, ¿te defines inequívocamente contra todo provocador? ¿Desautorizas a tus huestes violentas o seguirás con remilgos? ¿Repruebas todo ataque a los derechos humanos, o pondrás los derechos de las minorías a escrutinio de la mayoría? ¿Respetarás lo que diga la mayoría?
M: Soy incorruptible.
Yo: ¡Me suenas a Robespierre! ¿Coqueteas con el terror? ¿Pretendes perder todo y arruinar tu patria, con tal de demostrar que tienes razón?
M: Soy un hombre feliz.

Macaco me dijo eso con cara de frustración, odio vitriólico en los ojos, y rencor a flor de piel. Ya no pude más. Pero al despertarme vi que mi pesadilla era real.

¿O estaba soñando? ¿Qué es verdad? ¿Qué es sueño? O, como dijo Calderón (de la Barca) ¿qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son. Mas las pesadillas, ¿qué son?

• Totalitarismo • Elecciones México 2012 • “Yo Soy 132”

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