VIERNES, 31 DE AGOSTO DE 2012
Más petróleo, ¿y?

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“Hallazgos que si bien ayudan, no ayudan todo lo que podrían ayudar.”


Hace unos días el gobierno informó del descubrimiento, en aguas profundas del Golfo de México (se estima que el 50 por ciento de las reservas de crudo en territorio nacional se encuentran en aguas profundas), en el Cinturón Plegado de Perdido, en concreto en los pozos Supremos-1 y Trion-1, de yacimientos de crudo ligero que podrían incrementar las reservas de hidrocarburos hasta por 20 años (se calculan entre 4 mil y 10 mil millones de barriles), con una ventaja adicional: la mayoría del crudo que extrae Pemex es pesado, más difícil de procesar, por lo que el descubrimiento de yacimientos de crudo ligero, precisamente por ser ligero, tiene una ventaja adicional.

Para darnos una idea de lo que significa el descubrimiento de los mentados yacimientos de crudo ligero tengamos en cuenta que hoy Pemex, siendo el séptimo productor de petróleo a nivel mundial, produce un promedio de 2.5 millones de barriles diarios (un barril de petróleo equivale a 159 litros), con la intención de regresar, porque ya alguna vez se logró, y según las metas señaladas en la Estrategia Nacional de Energía, a la producción de 3 millones de barriles diarios, para lo cual hace falta, no sólo descubrir nuevos yacimientos de crudo, sino poner al día a PEMEX, para poder aprovechar de mejor manera, más productiva y más competitiva, el recurso natural. Todo indica que es más fácil lo primero que lo segundo, lo cual, para decirlo muy claramente, es una vergüenza.

El problema con los recursos naturales, el petróleo incluido, es que en su estado natural sirven de muy poco, razón por la cual hay que transformarlos (por ejemplo: el petróleo en gasolina) lo cual quiere decir que es más importante la capacidad para transformar que la disposición del recurso natural, y el segundo sin la primera resulta inútil, momento de preguntar si, en el caso de Pemex, dicha capacidad es la mayor posible. La respuesta es: dadas las restricciones que la ley le impone a la empresa petrolera para, por ejemplo, asociarse con capital privado, tanto nacional como extranjero, esa capacidad, en términos de productividad y competitividad, deja que desear, lo cual se agrava al considerar el trato depredatorio que el fisco le da a la empresa en materia de cobro de impuestos, sin olvidar el más grave de los inconvenientes: su condición de monopolio, inconveniente que se eliminaría, no necesariamente privatizando Pemex, sino simplemente exponiéndola a la competencia (claro que entonces la justificación de su condición monopólica se esfumaría).

Hallazgos como el aquí comentado, si bien ayudan, no ayudan todo lo que podrían ayudar, y no lo hacen por las camisas de fuerza que, de manera por demás absurda, se le han puesto a Pemex, empresa que debería de manejarse como cualquier otra empresa, eliminando todas las restricciones que la ley le impone, dándole el mismo trato tributario que se le da a cualquier otra empresa, y sujetándola a la disciplina de la competencia. Sólo así se le sacará el mayor provecho posible al recurso natural.

• Petróleo • Productividad / Competitividad • Reforma energética

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus