Pesos y contrapesos
Ene 24, 2013
Arturo Damm

El empleo en el 2012

¿La de creación de empleos en el sector formal de la actividad económica y la tasa de desempleo abierto apuntan en la dirección correcta?

En el 2012 se crearon, netos, restándole a los que se crearon los que se perdieron, en el sector formal de la actividad económica, 711 mil 708 nuevos empleos, lo cual significó, con relación al 2011, un aumento del 4.6 por ciento, por lo que dichos empleos pasaron, de 15 millones 350 mil 335, en diciembre del año antepasado, a 16 millones 062 mil 043, en diciembre del año pasado. Todo esto, ¿qué significa? Pongámoslo en perspectiva.

En el 2007, antes de la recesión, el empleo en el sector formal de la actividad económica aumentó 3.9 por ciento; en el 2008, año en el que se inició la recesión, y en el 2009, año de la recesión, cayó, respectivamente, 0.2 y 1.2 por ciento; en 2010, 2011 y 2012 aumentó, correspondientemente, 5.2, 4.1 y 4.6 por ciento, siendo este último incremento el segundo mayor desde que se tienen registros al respecto (el mayor sigue siendo el del 2010: 5.2 por ciento).

Ese aumento del empleo en el sector formal de la actividad económica, ¿qué efecto tuvo sobre la tasa de desempleo abierto, medida como el porcentaje de la población económicamente activa, integrada por todos los hombres y mujeres, mayores de 14 años, que buscan trabajo: si lo encuentran se vuelven población ocupada, si no lo encuentran, y siguen buscando, se vuelve población desocupada? Veámoslo.

En el 2007, antes de la recesión, la tasa de desempleo abierto fue del 3.7 por ciento; en el 2008, año en el que se inició la recesión, y en el 2009, año de la recesión, aumentó, respectivamente, a 4.0 y 5.5 por ciento; en 2010, 2011 y 2012, superada la recesión, se ubicó en 5.4, 5.2 y 5.0 por ciento, siendo esta última tasa la menor desde la recesión del 2009, pero todavía lejos del 3.7 por ciento que se alcanzó antes de la misma, y del 2.7 por ciento que se logró en el 2002, la menor tasa de desempleo en lo que va del siglo XXI, lo cual muestra el tamaño del reto que, en materia de empleo, enfrentamos, sin olvidar que el mismo no es solamente cuantitativo –¿cuántos empleos se crean?–, sino también, y de manera principal, cualitativo –¿qué tan productivos son los empleos que se crean?–, y preguntando ¿qué tan dispuestos están los patrones a pagar conforme a la productividad del trabajo, y a otorgar aumentos salariales de acuerdo a los incrementos en dicha productividad?, lo cual me lleva a la siguiente pregunta: ¿se puede medir correctamente (más allá de lo que la teoría microeconómica dice al respecto) la productividad del trabajo y los aumentos en la productividad del mismo?

Por lo pronto la tendencia de las mentadas cifras, tanto las de creación de empleos en el sector formal de la actividad económica, como las de la tasa de desempleo abierto, apuntan en la dirección correcta, y las dos preguntas son: 1) esa tendencia, ¿se mantendrá?; 2) esa tendencia, ¿se acelerará? Todo dependerá de cuánto y cómo se invierta.



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