MIÉRCOLES, 27 DE FEBRERO DE 2013
Gobierno ángel de la guarda: ¿Lo correcto?

¿Usted cree que la economía mexicana crecerá este año 2% como asegura López Obrador?
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“La banca central solo puede decidir entre uno de tres caminos posibles: a qué tasa contraer, a qué tasa expandir o dejar inalterada la base monetaria.”
Alberto Benegas Lynch (h)

Arturo Damm







“El que los trabajadores mexicanos voluntariamente ahorren poco ¿es razón para que la CONSAR evalúe nuevos modelos para subir sus aportaciones? Depende.”


Tres son, en esencia, las tareas que un gobierno puede realizar: 1) prohibir que nos hagamos daño unos a otros, y castigar a quien dañe a alguien más; 2) prohibir que nos hagamos daño a nosotros mismos, y castigar a quien se dañe a sí mismo; 3) obligar a que nos beneficiemos unos a otros, y castigar a quien no lo haga. En el primer caso se trata del gobierno gobierno, cuya tarea es garantizar la seguridad contra la delincuencia (prohibir que nos hagamos daño unos a otros) y, de fallar en el intento, impartir justicia (castigar a quien dañe a alguien más). En el segundo se trata del gobierno ángel de guarda, cuya intención es preservarnos de todos los males, comenzando por aquellos que podamos hacernos a nosotros mismos. En el tercero se trata del gobierno hada madrina, cuyo fin es concedernos todos los bienes. Estas son, esencialmente, las tres tareas que el gobierno puede llevar a cabo, poder que debe limitarse por el deber, de tal manera que la pregunta no debe  ser ¿qué puede hacer el gobierno?, sino ¿qué deben hacer los gobernantes?, siendo la respuesta, si se ha de respetar la libertad individual, la propiedad privada y la responsabilidad personal, que lo único que el gobierno debe hacer es prohibir que nos hagamos daño unos a otros (garantizar la seguridad contra la delincuencia) y castigar a quien dañe a alguien más (impartir justicia), lo cual quiere decir que el gobierno debe ser eso, gobierno, no ángel de la guarda, tampoco hada madrina, deber que todos los gobiernos, en mayor o menor medida, de una u otra manera, no cumplen, y a una prueba me remito.

Entrevistado hace algunos días por Reforma, el director de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro, Carlos Ramírez Fuentes, afirmó, y lo cito, “que los trabajadores mexicanos voluntariamente ahorran poco y (que) por eso el organismo evaluará nuevos modelos para subir sus aportaciones”, todo lo cual será correcto (dentro del marco del abuso que ello representa: obligar al trabajador ahorrar), si dicho modelo para subir las aportaciones apela a la voluntad del trabajador y no a la imposición gubernamental, imposición que, por más buena que sea la intención: ¡que los trabajadores ahorren para su retiro!, no se justifica en una sociedad en la cual el gobierno reconoce plenamente, define puntualmente y garantiza jurídicamente la libertad individual, la propiedad privada y la responsabilidad personal, reconocimiento, definición y garantía que son los tres pilares de la convivencia civilizada.

El Sistema de Ahorro para el Retiro, cuya esencia son las aportaciones obligatorias (con toda la contradicción que supone el concepto aportaciones obligatorias, sobre todo si por aportación se entiende algo voluntario), es muestra del gobierno ángel de la guarda, que nos obliga a hacernos el bien a nosotros mismos, lo cual se logra violando la libertad individual (te obligan a hacer algo) y la propiedad privada (disponen de parte del producto de tu trabajo). ¿Se vale? El fin, ¿justifica los medios?

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