VIERNES, 1 DE MARZO DE 2013
Ahorro solidario: Una arbitrariedad más

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“La obligación de ahorrar no es la única arbitrariedad que encontramos en el Sistema de Ahorro para el Retiro, habiendo otras más: el llamado ahorro solidario.”


En el último Pesos y Contrapesos apunté que el Sistema de Ahorro para el Retiro, cuya esencia son las aportaciones obligatorias, es muestra del gobierno ángel de la guarda, que nos obliga a hacernos el bien a nosotros mismos (dado que ahorrar es bueno y el ahorro un bien), lo cual consigue violando la libertad individual (te obligan a hacer algo, independientemente de qué sea ese algo), la propiedad privada (disponen de parte del producto de tu trabajo, independientemente de para qué lo dispongan) y la responsabilidad personal (si ahorras o no debe ser tu decisión, no la decisión de alguien más, independientemente de quién sea ese alguien más).

El Sistema de Ahorro para el Retiro, independientemente de qué tan eficaz resulte para la formación de fondos suficientes para un retiro digno (las palabras claves son: suficientes y digno, y el principal problema la escasa generación de ingreso de muchos trabajadores), parte de una premisa falsa: que el fin (que los trabajadores ahorren para el retiro) justifica los medios (que los obliguen a ahorrar, violando la libertad individual, la propiedad privada, y la responsabilidad personal), lo cual, si aceptamos que el respeto a los derechos es más importante que los resultados obtenidos, por más buenos que éstos sean, resulta inaceptable.

Pero ésta, la obligación de ahorrar, no es la única arbitrariedad que encontramos en el Sistema de Ahorro para el Retiro, habiendo otras más, de entre las que destaca el llamado ahorro solidario, esquema basado, ¡faltaba más!, en la redistribución del ingreso, es decir, en el gobierno quitándoles a unos para darles a otros, redistribución que se ha convertir en la práctica favorita de los gobiernos, al grado de poder afirmar que hoy gobernar es sinónimo de redistribuir, redistribución que el gobierno lleva a cabo de múltiples maneras, y con fines variados, pero siempre, en esencia, quitándoles a unos para darles a otros, tal y como sucede con el llamado ahorro solidario, mismo que aplica para los trabajadores del Estado, y consiste en que por cada peso que el trabajador aporte voluntariamente a su subcuenta de Ahorro Solidario el gobierno aportará 3.25 pesos adicionales, que saldrán…, ¿de dónde? ¿De dónde saldrán esos 3.25 pesos que el gobierno aportará por cada peso aportado por el trabajador a su subcuenta de Ahorro Solidario? La respuesta es única: ayer, hoy o mañana, de una u otra manera, ese dinero salió, sale o saldrá del bolsillo de los contribuyentes, de tal manera que lo que el gobierno hace es obligar a unos (contribuyentes) a entregarle parte del producto de su trabajo (en eso consiste cobrar impuestos) para redondear, de manera por demás generosa, ¡a razón de 3.25 por 1.00!, el ahorro de los trabajadores al servicio del Estado, y sirviéndose de los contribuyentes con la cuchara grande, muestra de que cuando el gobierno dice “Yo le daré a Y” lo que realmente quiere decir es “Yo le quitaré a X para darle a Y”, redistribución que es hoy la principal tarea de los gobiernos.

• Intervencionismo • Redistribución

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