VIERNES, 22 DE MARZO DE 2013
Cabildeo en Washington

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“Es fascinante observar cómo funciona la “capital del Imperio” y los ritos y protocolos que caracterizan a una ciudad en la que el poder es evidente y los medios para acercarse a él son múltiples y complejos, incluyendo la enorme industria del cabildeo o lobismo (del inglés lobbying).”


Uno de los aspectos fascinantes de vivir en Washington es observar cómo funciona la “capital del Imperio” y los ritos y protocolos que caracterizan a una ciudad en la que el poder es evidente y los medios para acercarse a él son múltiples y complejos, incluyendo la enorme industria del cabildeo o lobismo (del inglés lobbying).

El origen mismo del término lobbying es muy interesante. Cuando el Presidente electo Ulysses S. Grant bajaba de su cuarto en el hotel Willard ya listo para asistir a la ceremonia de su toma de posesión, encontró el lobby lleno de gente y preguntó, azorado, ¿qué hacen todos estos lobistas aquí?

La respuesta entonces, al igual que ahora, es la misma: se trata de buscar acceso a las instituciones y personas que detentan el poder para poder influir a favor de una causa, proteger los intereses de un sindicato o de una industria, o defenderse de los designios de otros grupos cuyas acciones representan una amenaza.

El número de lobistas en Washington registrados conforme a las leyes que pretenden regular esta actividad, fue de poco más de 12 mil el año pasado, cifra 16.5 por ciento inferior a la correspondiente a 2007, lo que se explica en parte por la Gran Recesión de 2008 y la escuálida recuperación de la economía de EU desde entonces.

Pero la cantidad efectiva de personas en Washington que profesionalmente y de tiempo completo se dedican a tratar de influir en las decisiones de las tres ramas de su gobierno –Ejecutivo, Legislativo y Judicial, igual que en México- es mucho mayor y algunos han estimado que puede ser de 100 mil, más personal de apoyo.

A estas cifras hay que agregar el voluminoso cuerpo diplomático acreditado en la capital de EU, buena parte del cual busca tratar de influenciar las acciones de las numerosas agencias del gobierno federal, de los cuantiosos comités del Senado y la Cámara de Representantes, y de las decisiones que adopte la Suprema Corte.

El legendario embajador de Canadá en EU entre 1981 y 1989, Allan Gotlieb, solía comparar el juego del poder en Washington con un partido de futbol americano en el que no solo participan los jugadores en la cancha sino todos los asistentes en el estadio, incluyendo los árbitros, los entrenadores y los vendedores ambulantes.

En su entretenida metáfora, Gotlieb señalaba que los participantes en este deporte podían jugar a favor de uno u otro equipo indistintamente y cambiar de afiliación a la mitad del juego, además de que las reglas iban también cambiando de manera aleatoria e inesperada, conforme se desarrollaba el partido.

Cuando México negoció el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) la broma que se hacía respecto a la contratación de gestores y agencias de relaciones públicas por parte de la entonces Secretaría de Comercio, era que nuestro gobierno se había vuelto el mejor seguro contra el desempleo de los lobistas de Washington.

Aquella experiencia me persuadió de que si bien hubo asesoría que fue esencial para llevar a buen término las negociaciones, la labor que emprendió el gobierno de México para vender las bondades del TLCAN en las comunidades de ese país, tuvo éxito porque la hicieron con gran efectividad sus funcionarios.

Hay entidades, como la Asociación Nacional del Rifle, que hacen deleznable lobismo a favor de la venta irrestricta y sin control alguno de armas de fuego, y que con gran efectividad ya logró neutralizar el movimiento surgido de recientes matanzas de estudiantes para prohibir el comercio de armas de asalto de elevado calibre.

Otras, como el Instituto para la Justicia, hacen una positiva defensa de la libertad individual y combaten a grupos que promueven la creación de gremios para monopolizar actividades profesionales a favor de sus afiliados o que violentan los derechos de propiedad individual y la libertad de expresión.

Con motivo de las varias iniciativas de reforma migratoria que se debaten en el Congreso de EU, han aparecido múltiples grupos que presionan a sus legisladores para que no haya cambios sustantivos en esta materia pues ello resultaría en perjuicio de sus actividades y en pérdidas cuantiosas.

Una de ellas es la industria privada de las cárceles a las que llevan a los inmigrantes indocumentados, que emprendió su campaña de lobismo contra cualquier cambio legislativo pues es evidente que el número de candidatos a aprehender por violar las leyes migratorias se desplomaría con negativas consecuencias para sus utilidades.

¡Ver para creer!

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