VIERNES, 12 DE ABRIL DE 2013
Reforma fiscal y progreso económico (II)

El PIB en todo 2019 se contrajo -0.1%. Dado que la política económica de este gobierno no cambiará, ¿cuál es su pronóstico para 2020?
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El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


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“La reforma fiscal correcta será aquella que contribuya a elevar la competitividad de la economía, haciéndola más segura y confiable, más atractiva para los capitalistas y las inversiones directas, de las que depende el progreso económico.”


¿En qué consiste la reforma fiscal correcta? Para contestar esta pregunta previamente hay que responder estas otras tres cuestiones: 1) ¿en qué consiste el progreso económico?; 2) ¿de qué depende el progreso económico?; 3) ¿de quién depende el progreso económico? Dadas las respuestas a estas preguntas entonces podremos, sobre bases firmes, responder la primera pregunta: ¿en qué consiste la reforma fiscal correcta?

El progreso económico consiste en la capacidad para producir más (dimensión cuantitativa) y mejores (dimensión cualitativa), bienes y servicios, para un mayor número de gente (dimensión social).

¿De qué depende esa capacidad para producir más y mejores bienes y servicios, para un mayor número de gente o, dicho de otra manera, de qué depende el progreso económico? De las inversiones, definidas como todo gasto destinado a producir más y/o mejor, de tal manera que se puede invertir en investigación científica; en desarrollo tecnológico; en instalaciones, maquinaria y equipo; en infraestructura de comunicaciones y transportes; en educación y capacitación, y en todo aquello que nos ayuda a producir más y/o mejor.

¿De qué dependen las inversiones, sobre todo las directas, que son las que abren empresas, producen bienes y servicios, crean empleos, y generan ingresos (ingresos y empleos, producción y oferta de bienes y servicios, de los cuales depende el bienestar de la gente)? De la competitividad del país, definida como la capacidad de una nación para atraer (que los capitalistas decidan invertir en México), retener (que los capitales ya invertidos en México se queden invertidos en México), y multiplicar (que las ganancias generadas por los capitales invertidos en México se reinviertan en México) inversiones directas. ¿De qué depende la competitividad de un país? De factores que van, desde la infraestructura de comunicaciones y trasportes, pasando por las leyes laborales, hasta llegar a los impuestos (cuántos se pagan y para qué se pagan; cómo se calculan y cómo se pagan; etc.).

¿De qué depende el progreso económico, definido como la capacidad para producir más y mejores bienes y servicios, para un mayor número de gente? De las inversiones directas. ¿De qué dependen dichas inversiones? De la competitividad del país, definida como la capacidad de una nación para atraer, retener y multiplicar inversiones directas. ¿De qué depende la competitividad de un país? Entre otras variables, pero de manera muy importante, del sistema fiscal, comenzando por la parte tributaria, todo ello resumido en cuatro preguntas: ¿cuántos impuestos se pagan?; ¿para qué se pagan?; ¿cómo se calculan?; ¿cómo se pagan?

Si lo escrito en los párrafos anteriores es cierto, entonces queda claro que la reforma fiscal correcta será aquella que contribuya a elevar la competitividad de la economía, haciéndola más segura y confiable, más atractiva para los capitalistas y las inversiones directas, de las que depende el progreso económico. La propuesta de reforma fiscal de Videgaray, en función de la idea “que pague más el que más tenga”, y por ello a favor (¿o no?) de una mayor progresividad en el cobro de impuestos, sobre todo del ISR, ¿es la correcta? No.

Continuará.

• Reforma fiscal • Serie: Reforma fiscal y progreso económico

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