MIÉRCOLES, 15 DE MAYO DE 2013
Reforma fiscal y progreso económico (XV)

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“¿Cuáles son las condiciones que, desde el punto de vista tributario, deben cumplirse para que surja la obligación moral de parte del contribuyente de pagar los impuestos?”


Cuatro son las principales diferencias entre el Impuesto al Valor Agregado, IVA, y el Impuesto Único a las Ventas, IUV. 1) Con el IVA, salvo el caso del consumidor final, todo agente económico, con la condición de que al vender lo cobre, puede recuperar el IVA que pagó cuando compró. Con el IUV todos los compradores, no sólo consumidores finales, pagan el impuesto. 2) El IVA es uno de los 15 impuestos distintos que cobra el Gobierno Federal (considerando por separado cada uno de los impuestos especiales sobre producción y servicios), mientras que IUV es el impuesto UNICO a las ventas, lo cual quiere decir que sería el único impuesto que se pagaría. 3) El IVA es un impuesto que grava a un determinado grupo de agentes económicos: los consumidores finales, por lo que se grava la compra de bienes y servicios de consumo final, mientras que el IUV es un tributo que grava una determinada actividad económica: la compra-venta de cualquier bien o servicio. 4) El cálculo del IUV es más fácil que el del IVA: en el primer caso nada más hay que calcular un porcentaje; en el segundo, además, hay que restar. Esta última diferencia, que puede parecer trivial, es importante. Lo explico.

¿Cuáles son las condiciones que, desde el punto de vista tributario (otra perspectiva es la presupuestaria: ¿en qué gasta el gobierno?, ¿cuánto gasta el gobierno?, y ¿cómo gasta el gobierno?), deben cumplirse para que surja la obligación moral (ojo: moral, no legal), de parte del contribuyente, de pagar los impuestos? Primera: que los impuestos sean pocos. Segunda: que las tasas impositivas sean bajas. Tercera: que su cálculo y pago sea lo más sencillo posible.

En la medida en la que se multiplican los impuestos (en México, a nivel Federal, se cobran 15 distintos), en la medida en la que las tasas se elevan (en México, en el caso del ISR, la tasa máxima es del 30 por ciento y, en el caso del IVA, es de 16 puntos porcentuales), y en la medida en la que el cálculo del impuesto se complica (véase, por ejemplo, la manera de calcular el ISR en México: tomando en cuenta los límites inferior y superior del ingreso a gravar; considerando luego la cuota fija a pagar según el nivel de ingreso; y tomando en cuenta, para terminar, el porcentaje aplicable sobre el excedente el límite inferior, mismo que va desde 1.92 hasta el 30 por ciento), en la medida, repito, en la que sucede todo ello, la “legitimidad” del cobro de impuestos (tema éste por demás escabroso, y por eso las comillas), se va perdiendo, y la obligación moral del contribuyente se va diluyendo.

Si el gobierno cobrara la mayor cantidad de impuestos posible (cualquiera que ésta sea), a la mayor tasa posible (cualquiera que ésta sea), y todo ello de la manera más complicada posible (cualquiera que ésta sea), el contribuyente, al margen del deber legal, ¿tendría alguna obligación moral de pagar tantos y tan elevados impuestos?

Continuará.

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