LUNES, 17 DE JUNIO DE 2013
La ocurrencia de la OCDE II

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“El principal problema fiscal en México no consiste en que el gobierno recaude poco, ¡afortunadamente lo hace!, sino en que gasta en cosas que no debe gastar.”


La semana pasada, la Directora Adjunta de Impuestos de la OCDE, Grace Pérez-Navarro, señaló que, dada la baja recaudación en México (¿qué es lo ideal en la materia?), y ante la reforma fiscal que presentará Ejecutivo, "no van a poder (los recaudadores) solucionar el problema (de la baja recaudación) con un sólo impuesto (es decir: poniendo atención un uno solo de los muchos impuestos que ya se cobran a nivel Federal), así que van a tener que establecer unos impuestos más altos de los que ya tienen y, a lo mejor, unos impuestos nuevos", todo lo cual no pasa de ser, ¿cómo llamarlo?, una ocurrencia y, por ello, sin mucha reflexión.

No hace mucho dediqué 25 de estos Pesos y Contrapesos a presentar los argumentos, pero sobre todo los números, a favor del Impuesto Único a las Ventas, el IUV, con los cuales (me refiero a los números) llegué a las siguientes conclusiones: 1) que si el año pasado el Gobierno Federal hubiera cobrado, ¡nada más!, un IUV del 9.6 por ciento, hubiera recaudado lo mismo que recaudó con los 15 impuestos distintos que cobró, muestra, uno, del engendro tributario que padecemos y, dos, de que sí es posible eliminar impuestos y que el gobierno recaude lo mismo; 2) que si el año pasado el gobierno se hubiera limitado a la realización de sus legítimas tareas, que tienen como común denominador el no ser redistributivas, y que son garantizar la seguridad contra la delincuencia; impartir justicia; ofrecer los bienes y servicios públicos, que realmente sean públicos, y que verdaderamente deban ofrecerse (por ejemplo: drenaje y alumbrado); y ordenar la convivencia en los espacios públicos (por ejemplo: poner semáforos y parquímetros), con un IUV del 2.6 por ciento hubiera alcanzado; 3) que si además de realizar sus tareas legítimas el gobierno, apegándose al guión de lo políticamente correcto, aunque éticamente injusto y económicamente ineficaz, hubiera redistribuido a favor de los pobres en materia de alimentación, atención médica y educación (redistribución que supone que el gobierno le quita a A lo que es de A para darle a B lo que no es de B), con un IUV del 5.6 por ciento hubiera alcanzado.

Si con un IUV del 9.6 por ciento alcanza para financiar todo el gasto del Gobierno Federal, ¿lo dicho por Pérez-Navarro (¿habrá oído hablar de Laffer: el incremento de los tipos impositivos, y por ello también la multiplicación de impuestos[1], no necesariamente se traduce en un incremento en la recaudación?) tiene algún sentido?

Insisto. El principal problema fiscal en México no consiste en que el gobierno recaude poco, ¡afortunadamente lo hace!, sino en que gasta en cosas que no debe gastar, razón por la cual gasta más de lo que debe, siendo que en muchos casos gasta de mala manera, por lo que el orden correcto de la reforma fiscal debe ser este: 1) reducir gasto; 2) mejorar gasto; 3) eliminar y bajar impuestos; 4) aumentar la base impositiva. ¿Será? No.


[1] Esto lo digo yo, no Laffer.
• Reforma fiscal • Política fiscal • Impuestos

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