MIÉRCOLES, 19 DE JUNIO DE 2013
México, ¿destino seguro?

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“Todo indica que Peña Nieto quiere pasar a la historia como el gran reformador, pero su afán reformista se quedará muy corto si no empieza por la reforma del capítulo económico de la Constitución.”


Lo dijo Peña Nieto durante la vista del presidente chino, Xi Jinping, a nuestro país: “México es hoy un destino serio, confiable y atractivo para invertir”, y lo volvió a decir, palabras más, palabras menos, en la visita al Reino Unido: “México es un destino seguro para las inversiones productivas”, inversiones productivas que son las que abren empresas, producen bienes y servicios, crean empleos y generan ingresos, inversiones productivas de las que depende el progreso económico, definido como la capacidad para producir más y mejores bienes y servicios, para un mayor número de gente, única manera correcta de elevar el bienestar de la gente.

Las inversiones productivas son la causa eficiente del progreso económico, razón por la cual los países deben ser, para los capitalistas, que son los dueños del capital que se invertirá productivamente, seguros y confiables, confianza y seguridad que los vuelve atractivos para las inversiones productivas, tal y como lo reconoce Peña Nieto. Cada vez que se trata de incentivar las inversiones productivas en México, menciona que el país es serio y atractivo, seguro y confiable, para invertir, lo cual, ¡desafortunadamente!, no es cierto, comenzando por lo más grave: el capítulo económico de la Constitución, artículos 25 al 28, principalmente, y que, al menos en el papel, hace de la mexicana una economía insegura y poco confiable, y pongo de muestra el siguiente botón.

Según el artículo 28 constitucional, en México basta y sobra que el Congreso de la Unión promulgue una ley en la cual se defina a cualquier sector de la actividad económica -ojo: ¡a cualquiera!- como estratégico, para que el mismo sea expropiado y gubernamentalizado (esta es la palabra correcta: gubernamentalizado), lo cual quiere decir que en México el derecho de propiedad privada sobre los medios de producción no está, ni plenamente reconocido, ni puntualmente definido, ni jurídicamente garantizado, todo lo cual hace de la mexicana, desmintiendo lo que afirma Peña Nieto, una economía insegura y poco confiable, sobre todo si llega al poder alguien convencido de que los sectores estratégicos deben estar en las manos exclusivas del gobierno y, por ello, al margen de la competencia, tal y como sucede con las industrias petrolera y eléctrica, que transmiten su falta de competitividad al resto de las actividades económicas.

Todo indica que Peña Nieto quiere pasar a la historia como el gran reformador, sobre todo de las reformas necesarias para apuntalar la economía (laboral, telecomunicaciones, energética, fiscal), pero su afán reformista se quedará muy corto si no empieza por la reforma del capítulo económico de la Constitución, que desde el punto de vista de la economía está lleno de errores, y que desde la perspectiva de la lógica tiene sus contradicciones, capítulo económico de la Constitución que, ¡inspirado en buena medida en la constitución cubana!, debe eliminarse por completo y sustituirse por uno que reconozca plenamente, defina puntualmente y garantice jurídicamente, la libertad individual y la propiedad privada, algo que el actual capítulo económico ni remotamente hace, siendo, en realidad, una amenaza para ambas.

• Reforma fiscal • Reformas estructurales • Problemas económicos de México • Reforma energética

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