MIÉRCOLES, 26 DE JUNIO DE 2013
Petróleo, ¿para qué? (II)

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“Ideologías hay varias, ciencia económica solo una, cuyas leyes, como la de gravedad, funcionan en todo el mundo, no seguirlas genera miseria y escasez.”
Luis Pazos

Arturo Damm







“¿Cuál es la única manera de explotar, en beneficio de todos los mexicanos, el petróleo y sus derivados?”


Si el petróleo ha de aprovecharse, de la mejor manera posible, en favor de los consumidores, el mismo debe explotarse y ofrecerse competitivamente, para lo cual habría, uno, que privatizar Pemex, y dos, ¡todavía más importante!, permitir que todo aquel, nacional o extranjero (lo que importa es la competencia, no la nacionalidad de los competidores), que quiera participar en la industria petrolera lo pueda hacer, disfrutando sus ganancias y enfrentando sus pérdidas, sin ningún tipo de privilegio, ¡ninguno!, otorgado por el gobierno.

Que el petróleo se aproveche, de la mejor manera posible, en beneficio de los consumidores, quiere decir que se ofrezca, tanto la materia prima, pero sobre todo sus derivados (por ejemplo: combustibles), al menor precio posible, con la mayor calidad posible, y con el mejor servicio posible, para lo cual resulta indispensable la competencia entre oferentes, para lo cual, al final de cuentas, no hace falta la privatización de Pemex, sino solamente sujetarla a la disciplina de la competencia, permitiendo que otras empresas ofrezcan el petróleo y su derivados (claro que, sujeta a la disciplina de la competencia, Pemex, como empresa gubernamental, saldría sobrando, y lo que procedería sería su privatización).

El asunto es que al petróleo no se le ve como un recurso que haya que explotar con el fin de satisfacer de la mejor manera posible al consumidor del hidrocarburo y sus derivados, sino como una materia primera que hay que explotar en beneficio de los mexicanos, partiendo del hecho, ¡muy cierto!, de que el mismo es un don de la naturaleza (como de hecho lo son, dicho sea de paso, todos los otros recursos naturales, a los que no se les da, ¡afortunadamente!, el mismo trato), no el producto del trabajo de alguien, don de la naturaleza que, precisamente por serlo, debe explotarse en beneficio de todos los mexicanos, todo lo cual, de entrada, suena bien.

¿Cuál es la única manera de explotar, en beneficio de todos los mexicanos, el petróleo y sus derivados? Repartiendo equitativamente, entre cada uno de nosotros, la renta petrolera, que es el ingreso que le queda a Pemex una vez cubiertos todos sus costos, ingreso que es la consecuencia de la venta del petróleo y sus derivados, venta que se realiza, tanto a nacionales, como a extranjeros. ¿Cuál es la única manera de explotar, de la mejor manera posible, el petróleo y sus derivados en beneficio de todos los mexicanos? Vendiéndolos, petróleo y derivados, lo más caro posible, lo cual, tratándose de extranjeros, y si el fin es beneficiar a los mexicanos, no presenta ningún problema, problema que sí aparece cuando de los nacionales se trata, quienes como consumidores pagaríamos caro por aquello cuya venta debería beneficiarnos como mexicanos[1].

¿Con qué fin debe explotarse el petróleo? ¿Con el objetivo de satisfacer de la mejor manera posible las necesidades de los consumidores? ¿Con la meta de beneficiar lo más posible a los mexicanos? ¿Con cuál?

Continuará.


[1] En el caso real hay que considerar que el precio de las gasolinas está subsidiado.
• Petróleo • Reforma energética

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