Pesos y contrapesos
Jun 28, 2013
Arturo Damm

Petróleo, ¿para qué? (III)

¿Con qué fin debe explotarse el petróleo? ¿Con el objetivo de satisfacer de la mejor manera posible las necesidades de los consumidores? ¿Con la meta de beneficiar lo más posible a los mexicanos?

¿Con qué fin debe explotarse el petróleo? ¿Con el objetivo de satisfacer de la mejor manera posible las necesidades de los consumidores? ¿Con la meta de beneficiar lo más posible a los mexicanos? ¿Cuál debe ser el fin?

La respuesta del gobierno es: con la meta de beneficiar lo más posible a los mexicanos, meta que no se logra si, de entrada, el petróleo no se explota con el fin de satisfacer las necesidades de los consumidores, y ello por una razón muy sencilla: para que el petróleo beneficie lo más posible a los mexicanos debe generar ingreso, para lo cual debe venderse, para lo cual debe satisfacer las necesidades de los consumidores, todo lo cual, dicho sea de paso, muestra que lo dicho por López Obrador, hace unos días, en el sentido de que, y lo cito textualmente, “el petróleo no debe ofrecerse como una mercancía”, es una tontería. Si no se ofrece como mercancía, no se vende; si no se vende, no se generan ingresos; si no se generan ingresos, ¿cómo se usará para beneficiar a los mexicanos?

Pese a que la respuesta del gobierno a la pregunta ¿con qué fin debe explotarse el petróleo? es con la meta de beneficiar lo más posible a los mexicanos, el hecho es que eso, el beneficio de todos los mexicanos, y por ello de cada uno de nosotros, no se logra ni remotamente. ¡Ni siquiera se intenta! ¿O usted tiene noticia de, por lo menos, la intención de repartir entre nosotros la renta petrolera, que es el ingreso que le queda a Pemex una vez que ha cubierto todos sus costos?

Supongamos que, efectivamente, se reparte la renta petrolera entre todos los mexicanos. ¿Cuántos nos tocaría? En 2011 nos hubieran tocado, a cada uno de nosotros, 13.17 pesos diarios. ¡Para eso –poco más que un litro de gasolina– alcanzaría la renta petrolera!

Ante el petróleo, y si se ha de hacer una reforma energética correcta, la pregunta debe ser: petróleo, ¿para qué? La respuesta correcta es: para satisfacer de la mejor manera posible las necesidades de los consumidores, no: para beneficiar lo más posible a los mexicanos, y a las pruebas me remito, preguntándole, lector, qué prefiere: ¿que al día le toque, consecuencia del reparto de la renta petrolera, una cantidad que muy difícilmente llegaría a los 20 pesos, o una oferta de gasolina al menor precio posible, para lo cual se requiere la mayor competencia posible en el mercado de las gasolinas, para lo cual lo primero que hay que hacer es permitir que cualquiera, nacional o extranjero, que quiera abrir una gasolinería, lo pueda hacer, sin que la misma tenga que ser la clásica franquicia de Pemex, nueva gasolinería que podría comprar la gasolina del proveedor, nacional o extranjero, que se la ofrezca mejores condiciones, para poder ofrecerla al menor precio posible y competir con las franquicias de Pemex. Esto, generar competencia en la oferta de gasolina al consumidor final, que no supone privatizar Pemex, ¿es mucho pedir?



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