LUNES, 1 DE JULIO DE 2013
La PROFECO y los precios (I)

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Mercado significa libertad para producir y libertad para consumir. Atacarlo es atacar la autonomía de la voluntad.”
Antonio Escohotado


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“El consumidor, ¿tiene el derecho de que el oferente le entregue, en tiempo y forma, aquello por lo que está pagando? Sí, claro que sí. El consumidor, ¿tiene el derecho de que el oferente le ofrezca, la mercancía que le ofrece, al menor precio posible? No, claro que no.”


La tarea de la Procuraduría Federal del Consumidor, Profeco, debe ser garantizar los  derechos de los consumidores, derechos que se sintetizan en uno: que el oferente no le dé al consumidor gato por liebre. Y así está establecido en su misión, que es: “Promover y garantizar los derechos del consumidor…”. Hasta aquí nada que objetar, restando nada más exigir que la Profeco realice esa tarea con honestidad y eficacia.

Desafortunadamente la Profeco va más allá, y da el salto desde el garantizar los derechos del consumidor hasta el defender los intereses del consumidor, siendo que entre lo primero y lo segundo hay una diferencia esencial: no es lo mismo un derecho que un interés, ¡y cuidado con confundir lo segundo con lo primero!, confusión en la que ha caído la Profeco.

El consumidor, ¿tiene el derecho de que el oferente le entregue, en tiempo y forma, aquello por lo que está pagando? Sí, claro que sí, de la misma manera que el oferente tiene el derecho de que el consumidor le pague, en tiempo y forma, por aquello que le está entregando. Se trata de derechos, y alguien tiene que garantizar que se respeten. En el caso de los derechos del consumidor, para eso está Profeco.

El consumidor, ¿tiene el derecho de que el oferente le ofrezca, la mercancía que le ofrece, al menor precio posible? No, claro que no. El consumidor tiene el interés de comprar al menor precio posible, pero no el derecho de que el oferente le ofrezca al menor precio posible, razón por la cual la Profeco no debería, ¡en ningún caso, y por ningún motivo!, intervenir en materia de precios, y sin embargo lo hace, consecuencia de tratar un interés como si fuera un derecho, y pongo el siguiente ejemplo.

La Profeco puso en marcha el programa Amas de Casa Vigilantes quienes, en palabras del procurador Castillo Cervantes, “serán los ojos y oídos de millones de mujeres que necesitan (…) información para comprar mejor, más barato y ser consumidores responsables”, todo lo cual, más allá de qué tan eficaz pueda resultar el programa para lograr tales objetivos, no tiene nada de malo. Proporcionar información para elegir mejor. ¡Bien!

Para lograr lo anterior, entre otras cosas, se realizará, en un portal de red, un monitoreo de precios, enfocándose en los 50 productos de la canasta básica, lo cual resulta indispensable para proporcionar información y elegir mejor. ¿Algo que objetar? No, claro que no. Desafortunadamente el monitoreo de precios no se quedará en ello ya que, además, las amas de casa vigilantes podrán interponer denuncias por aumentos injustificados de precios. Castillo Cervantes afirmó que el programa “permitirá detectar y corregir anomalías en los precios de los productos”, momento de preguntar qué es una anomalía en los precios, es decir, a partir de qué centavo el aumento en el precio de alguna mercancía se considera injustificado, centavo a partir del cual tendría que intervenir la Profeco para corregir la anomalía, es decir, para imponer el control de precios.

Continuará.

• Cultura económica • Control de precios

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