VIERNES, 5 DE JULIO DE 2013
Reforma energética ¿cambios constitucionales?

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El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


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“Sin romper el monopolio en la extracción de crudos, gas y refinación, que se fundamenta en algunos obsoletos artículos constitucionales, no hay salida al deterioro cada día mayor del sector petrolero mexicano.”


A raíz de que en el próximo periodo de sesiones del Congreso se someterá a discusión y votarán las iniciativas de reforma energética de los diversos partidos, los grupos políticos empiezan a fijar posturas de cómo debe ser esa reforma. Varios de ellos adoptan posiciones ideológicas y electoreras, sin tomar en cuenta la necesidad de cambios a un entornojurídico obsoleto en el sector energético, que se traduce en crecientes importaciones de gas y gasolinas y una constante caída en la extracción de crudo.

Los extremistas de izquierda, que rodean a AMLO, revivieron el lema de “no a la privatización de Pemex” para ganar simpatizantes, pero ningún partido ni legislador ha planteado la privatización de Pemex. Otra corriente de izquierda dice estar de acuerdo con la reforma siempre que no toque la Constitución, la que han  manoseado cientos de veces pero la consideran intocable cuando les conviene electoralmente. La reforma para que funcione y atraiga más inversiones implica cambios en la Constitución.

No es posible que PEMEX, solo, enfrente toda la demanda de gas y gasolinas, que según la Constitución únicamente la Nación, que los izquierdistas y beneficiarios del monopolio gubernamental, hacen sinónimo de nación, puede producir y ofrecer. En México la escasez de gas, del que ya tenemos que importar el 36%, principalmente de los Estados Unidos, impide el aumento de producción a cientos de empresas. En EUA, decenas de empresas privadas perforaron más de 9,000 pozos en 2012, mientras el monopolio petrolero mexicano sólo 3.

Importamos casi el 40% de la gasolina que consumimos y Pemex pierde dinero por cada barril que produce en México. En la última década cayó en 26% la producción de barriles de crudo. Ni Pemex  ni el gobierno mexicano, tienen los recursos para ellos solos darle vuelta a esas tendencias, como demuestra el libro Reformas Estructurales. Sin romper el monopolio en la extracción de crudos, gas y refinación, que se fundamenta en algunos obsoletos artículos constitucionales, no hay salida al deterioro cada día mayor del sector petrolero mexicano.

Si en la próxima Reforma energética prevalecen las concepciones ideológicas de una izquierda arcaica y los intereses del sindicato y contratistas privados de PEMEX, que ganan millones sin ningún riesgo, y no se modifica la Constitución, lo que no implica la venta de PEMEX, sólo abrir nuevas vías para el financiamiento y renovación de la actividad petrolera con socios privados, como en Brasil, Colombia y Noruega, de poco servirá la reforma.

• Monopolios • Reforma financiera

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