LUNES, 3 DE ABRIL DE 2006
Libertad en peligro

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“Todos aquellos “burócratas iluminados”, amantes del intervencionismo gubernamental, deberían entender que todo aquello que atente en contra de la libertad individual, termina por hacer a la población más pobre.”


Ardua ha sido la lucha para que los mexicanos gocemos de mayor libertad, tanto en lo político como en lo económico. En lo primero, décadas de vivir en una democracia disfrazada bajo la hegemonía del PRI por fin dio paso en 1977, pero con mayor fuerza en 2000, a una democracia, aun imperfecta pero democracia al fin; también en este ámbito de lo político, los mexicanos tenemos una mayor libertad para expresar nuestras opiniones y manifestar nuestras ideas, componente obviamente esencial de una democracia. En lo económico, el proceso de cambio estructural iniciado en 1985, mismo que ha incluido la apertura comercial, la integración financiera, el adelgazamiento del sector paraestatal, así como la modificación de diversas leyes y reglamentos, le han dado a los individuos, particularmente cuando actúan como consumidores, una mayor libertad para elegir; falta muchísimo camino por recorrer al respecto, pero de que hoy, 2006, los mexicanos somos económicamente más libres que hace 10 años, sin duda. Pero ahora, en la antesala de las elecciones federales observamos, con gran preocupación, cómo esta libertad está en verdadero peligro de mermarse e inclusive de perderse.

 

En lo político observamos, particularmente por parte del candidato de la Alianza por el Bien de Todos, el señor Manuel Andrés López Obrador, el verdadero “chachalaca mayor”, una creciente intolerancia hacia la libertad de expresión y hacia la crítica, siguiendo la línea que estableció desde que era el jefe de Gobierno del desesperanzado D.F. En lo económico, las diferentes propuestas de política económica representan, como bien lo dijeron Roberto Salinas y Bruno Donatello, el regreso a una política de creciente intervensionismo gubernamental en los mercados, bajo la errónea idea de que un “burócrata iluminado” sabe mejor que millones de individuos qué es lo que más les conviene y está dispuesto a imponerle, estos millones y millones de agentes económicos particulares sus propias preferencias, actuando bajo la óptica obtusa de que se busca el “bien de todos”, de que se busca lograr una mayor “justicia social”.

 

Del Sr. MALO, pero también de otros candidatos, hemos escuchado propuestas de política económica sin sentido y muchas veces totalmente incongruentes e inconsistentes, pero casi todas ellas apuntando a reducir la libertad económica de que gozamos los mexicanos. Política fiscal expansiva para “resolver” los problemas de todos los mexicanos, olvidándose de que los recursos son escasos y, peor aun, sin importar si esos prometidos programas de gasto público tienen una rentabilidad social positiva o son simplemente un desperdicio de recursos que destruyen parte de la riqueza nacional, es decir programas de gasto que nos roban a los mexicanos parte de nuestro patrimonio y que destruyen, en consecuencia, nuestra libertad. Intervención del “burócrata iluminado” en la fijación de precios de bienes y de factores de la producción, siempre con el argumento de “precios justos” o de “salarios justos”  o de “tipo de cambio justo para los exportadores” o de “intereses justos para los ahorradores y para los deudores” o de “retribución justa al capital privado”, sin siquiera considerar que lo que para el “burócrata iluminado” es justo para otros puede ser notoriamente injusto; pero más allá de esta visión totalmente subjetiva y personal de lo que puede ser o no ser justo, una intervención en los mercados que con certeza distorsiona la asignación de recursos en la economía generando, por consecuencia, una pérdida en el bienestar de la sociedad. Intervención del gobierno en los mercados imponiendo regulaciones que establecen altas barreras de entrada a nuevos participantes, regulaciones que inhiben la competencia y protegen prácticas monopólicas, regulaciones que le permiten a ese “burócrata iluminado” enriquecerse mediante el chantaje al que sujeta a las empresas privadas, regulaciones que distorsionan la asignación de recursos, regulaciones que entorpecen el intercambio voluntario, regulaciones que reducen nuestro bienestar, regulaciones que nos roban nuestra libertad de elegir.

 

Todos aquellos “burócratas iluminados”, amantes del intervencionismo gubernamental en la economía, deberían estudiar un poco de historia económica mundial para darse cuenta que todo aquello que atente en contra de la libertad individual, termina por hacer a la población más pobre.


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