Pesos y contrapesos
Ago 2, 2013
Arturo Damm

Pobreza, ¿qué hacer? (II)

Una cosa es tener, producto de la redistribución, satisfactores, y otra muy distinta ser capaz, por la vía del trabajo productivo, de generar ingreso con el cual comprar esos satisfactores.

La pobreza (y en pobreza sobrevive el 45.5 por ciento de los mexicanos) se supera generando riqueza, sin olvidar que la riqueza es, antes que otra cosa, la capacidad para, por medio del trabajo productivo, generar un ingreso que alcance, por lo menos, para satisfacer correctamente las necesidades básicas, que son aquellas que, de quedar insatisfechas, atentan contra la salud o la vida del ser humano, necesidades básicas entre las que hay que contar, dado que es la llave del progreso económico, el ahorro. Quien no ahorra, a lo más a lo que puede aspirar, es a mantener constante su nivel de bienestar.

La pobreza se supera generando riqueza, y el reto es que esa riqueza la generen los pobres. Si un hombre rico, que por serlo, ya salió de la pobreza, genera más riqueza, tendrá más riqueza, pero ello, dado que ya había salido de ella, no le supondrá superar la pobreza. Pero si un hombre pobre, que por serlo no ha salido de la pobreza, genera riqueza, entonces habrá salido de la pobreza, es decir, entonces contará con los satisfactores (bienes y servicios) necesarios para satisfacer correctamente, de entrada, ¡y gracias a su trabajo!, sus necesidades básicas y las de sus dependientes.

La pobreza se supera en la medida en la que los pobres son capaces de generar riqueza, para lo cual se necesita, uno, desarrollar capital humano, que cosiste en todos los conocimientos teóricos y habilidades prácticas necesarios para desempeñar trabajos cada vez más productivos y, dos, en dotar al capital humano del capital físico necesario (instalaciones, maquinaria, equipo, etc.), para poner en práctica aquellos conocimientos y habilidades. Capital humano y capital físico son complementarios, y ambos son consecuencias de la inversión, que no debe limitarse a la producción de capital físico (las instalaciones, maquinaria, equipo, etc., ya mencionados), sino expandirse a la formación de capital humano (el desarrollo de conocimientos teóricos y habilidades prácticas indispensables para la realización de trabajos más productivos).

La pobreza, definida como la incapacidad para, por medio de un trabajo productivo, generar ingreso suficiente para, por lo menos, satisfacer correctamente las necesidades básicas, no se supera redistribuyendo la riqueza, con el fin de elevar el bienestar de la gente. Pongo un ejemplo. Supongamos que gracias al gasto gubernamental, redistributivo por naturaleza, una familia ya cuenta, en “su humilde casa”, con piso firme, agua potable y luz eléctrica. Ello, sin duda alguna, eleva su bienestar, pero la pregunta es si el piso firme, el agua potable y la luz eléctrica han tenido como consecuencia una mayor productividad en el trabajo de los integrantes de la familia o, dicho de otra manera, si ello ha contribuido, de entrada, al desarrollo de capital humano entre los miembros de la familia. Una cosa es tener, producto de la redistribución, satisfactores, y otra muy distinta ser capaz, por la vía del trabajo productivo, de generar ingreso con el cual comprar esos satisfactores. De estas dos opciones, ¿cuál es la que supone realmente la superación de la pobreza?



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