VIERNES, 2 DE AGOSTO DE 2013
La sucesión en el Fed

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en esta crisis provocada por el Covid19?
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A las empresas
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A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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“Se ha desatado una intensa especulación sobre quién será el sucesor de Ben Bernanke como gobernador del Fed, cuyo segundo período al frente del banco central de su país termina el 31 de enero próximo.”


Se ha desatado una intensa especulación en la ciudad de Washington sobre quién será el sucesor de Ben Bernanke como gobernador del Sistema de la Reserva Federal, coloquialmente conocido como el Fed, cuyo segundo período al frente del banco central de su país termina el 31 de enero próximo.

Si bien Bernanke podría ser nominado para un período adicional de cuatro años, se da por sentado que ese no será el caso pues en una entrevista televisiva el lenguaraz Presidente Barack Obama aseveró que “él se había quedado (al frente del Fed) mucho más tiempo de lo que hubiera querido o del que se suponía (que debiera estar).”

Todo mundo en Washington daba por sentado que su sucesora sería Janet Yellen quien ha sido la vicegobernadora del Fed desde 2010, que es una respetada economista con años de experiencia en política monetaria y que sirvió como cabeza del Consejo de Asesores Económicos del Presidente Bill Clinton en los años noventa.

Además de su reconocida capacidad profesional, la doctora Yellen tiene dos rasgos que la hacían aparecer como ideal para encabezar el Fed en la segunda presidencia de Obama: su género, pues sería la primera mujer al frente del banco central; y su entusiasta apoyo a su política monetaria ultra-laxa para estimular la economía.

Sin embargo, en los últimos días ha aparecido con fuerza la candidatura de Larry Summers con un currículum que incluye haber sido secretario del Tesoro, presidente de Harvard –del que se vio obligado a renunciar por un discurso poco diplomático en el que apareció como misógino-, y cercano consejero económico de Obama.

Se dice que Summers -cuyo apellido original era Samuelson pero su padre lo cambió dada la gran fama de su hermano y colega Paul Samuelson primer estadounidense ganador del Premio Nobel en economía- tiene muy buenos contactos en el círculo de funcionarios cercanos a Obama, quienes apoyan su candidatura.

La aparición de Summers en la palestra ha politizado la nominación del gobernador del Fed pues los legisladores de izquierda del partido demócrata le atribuyen haber sido parte del equipo que desreguló al sector financiero, a lo que ellos le atribuyen ser la causa de la crisis de 2008.

Quien resulte elegido para presidir el Fed en los próximos cuatro años enfrentará circunstancias sumamente complicadas pues es reconocido que tarde o temprano se tendrá que desacelerar el tremendo estímulo monetario que se ha venido inyectando en la economía, a razón de 85 mil millones de dólares mensuales en la compra de bonos del Tesoro y otros títulos financieros, como activos con respaldo hipotecario.

Esta enorme emisión de dinero –la contraparte de la compra de valores- ha hecho que el balance del Fed se expanda hasta llegar a 3.5 billones de dólares –trillion en EU- y que la maduración en promedio de su cartera pasara de dos años y medio a casi siete años. Esto significa que cuando las tasas de interés empiecen a subir como irremisiblemente ocurrirá, el Fed sufrirá pérdidas en el valor de sus activos.

El otro problema que enfrentará el nuevo líder del Fed es la imposibilidad de cumplir a cabalidad con el doble mandato que tiene esa institución desde 1977 de mantener la estabilidad de precios y el poder adquisitivo de la moneda, al mismo tiempo que consigue el máximo nivel de empleo de la fuerza laboral.

La llamada Regla de Tinbergen –discurrida por el primer Premio Nobel de economía, el holandés Jan Tinbergen- establece que se requieren dos instrumentos independientes de política económica para alcanzar dos objetivos independientes, en este caso inflación y desempleo, pero el Fed sólo tiene la política monetaria.

Por años se creyó en un modelo económico simplista que sustentaba que había un intercambio entre inflación y desempleo –la Curva de Phillips- hasta que la evidencia empírica demostró que una mayor inflación no conducía a un menor desempleo sino, con frecuencia, al resultado exactamente opuesto.

Ello significa que efectivamente, para atender ambas misiones encargadas al Fed se requiere de otro instrumento además de la política monetaria, como el propio gobernador Bernanke ha reiterado, y ese instrumento es la política fiscal que depende de la interacción del Poder Ejecutivo y el Congreso.

Hasta el momento, la inflación no representa problema alguno pues la economía de EU está lejos de alcanzar su capacidad plena pero de consolidarse la recuperación, tarde o temprano empezará a haber presiones al alza de los precios, lo que obligaría al Fed a adoptar una política monetaria restrictiva. ¿Y el desempleo?

• Estados Unidos

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