LUNES, 5 DE AGOSTO DE 2013
Hacer dinero, ¿tiene algo de malo? (I)

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“¿Usted qué opinaría de alguien que afirmara que la meta de su vida es hacer dinero?”


En México, en 2012, según los datos de la Medición de la Pobreza, del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, el 45.5 por ciento de la población, esto es, 53.3 millones de mexicanos, sobrevivió en la pobreza, misma que debe definirse, no como la carencia de satisfactores, sino como la incapacidad para, por medio del trabajo productivo, ser capaz de obtener esos satisfactores. La pobreza, bien entendida (y lo primero que hay que hacer para superarla es entenderla correctamente), no supone una carencia de satisfactores, sino la falta de capacidad para realizar un trabajo productivo, trabajo que será tal en la medida en la que el trabajador cuente con más capital humano (conocimientos teóricos y habilidades prácticas para trabajar más productivamente), y con mejor capital físico (instalaciones, maquinaria, equipo, etc.), indispensable para hacer valer aquellos conocimientos teóricos y habilidades prácticas.

Pero en el afán de reducir la pobreza no todo se limita a la formación y perfeccionamiento de capital humano, y a la producción y acumulación de capital físico, debiéndose tomar en cuenta el aspecto cultural de todo ello, entendiendo por cultura la manera en la que cada uno concibe al mundo, y a sí mismo en el mundo, lo cual supone una manera de concebir sus relaciones, con las cosas, y con los demás, cultura que puede estar  a favor, o en contra, de la riqueza, y por ello en contra, o a favor, de la pobreza. En México, en términos generales, con relación a la riqueza, ¿qué tipo de cultura tenemos?

Para ir respondiendo hago, de entrada, estas preguntas. ¿Usted qué opinaría de alguien que afirmara que la meta de su vida es hacer dinero? ¿Cómo calificaría usted a esa persona? Moralmente, es decir, según las costumbres, ¿cuál sería su opinión? Éticamente, y por lo tanto en función de principios, ¿qué opinaría usted de esa persona? Si usted fuera esa persona, que tiene como meta en la vida hacer dinero, ¿qué opinión tendría usted de sí mismo? Y si esa persona fuera su hijo, y abiertamente confesara que la meta de su vida es hacer dinero, ¿cuáles serían sus emociones?

Continúo con estas otras. ¿Qué pensaría usted si en la ceremonia de graduación universitaria de sus hijos, uno de los oradores dijera, sin mayor empacho, que la meta debe ser salir al mundo a hacer dinero, siendo que por lo general el discurso en tales eventos va por la línea de invitar a los graduados a salir a hacer el bien los demás, a trabajar muy duro por México, a esforzarse por el bien común y la justicia social, y demás tópicos por el estilo? ¿Qué pensaría usted, lector, de un discurso así?

Para responder correctamente las preguntas hechas hay que tener muy claro qué rayos significa hacer dinero, sobre todo si por ello entendemos algo más que imprimir billetes y acuñar monedas, algo más que es la clave del progreso económico, mismo que se le debe a quienes tienen como fin hacer dinero.

Continuará.

• Prosperidad • Pobreza y desigualdad • Productividad / Competitividad

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