VIERNES, 13 DE DICIEMBRE DE 2013
Lo importante: La renta

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“¿Cuál debe ser el objetivo de la reforma petrolera?”


¿Cuál debe ser el objetivo de la reforma petrolera? Para responder hay que partir de la manera en la que el gobierno, y por lo visto buena parte de la población de este país (¡tantas décadas de propaganda han dado buen resultado en materia de adoctrinamiento “petrolero”!) conciben el uso (y en muchos casos abuso) que debe dársele al petróleo, no para beneficio de los consumidores, lo cual supondría un esquema distinto al actual, distinto esquema que tendría que estar basado en la competencia entre empresas privadas, y no en un monopolio gubernamental, que es el esquema que hoy tenemos (¿padecemos?), y cuyo fin, al menos en teoría, es explotar el petróleo, no en beneficio de los consumidores mexicanos de petróleo y sus derivados, sino para provecho de los ciudadanos mexicanos, (supuestos) dueños del hidrocarburo, independientemente de cómo se entienda, y todavía más importante, de cómo se practique, eso de  “en beneficio de los ciudadanos mexicanos”.

Al margen de cómo se entienda, y de cómo se practique, eso de “en beneficio de los ciudadanos mexicanos”, lo que sí queda claro es que para hacer realidad ese beneficio se necesita de la renta petrolera, que es lo que le queda a PEMEX una vez cubiertos sus costos (esta es la definición de PEMEX: renta petrolera es la diferencia entre el valor de los hidrocarburos extraídos del subsuelo a precios de venta en el mercado internacional, menos los costos de extracción o, dicho de manera más sencilla, es los ingresos menos los costos, de tal manera que es –¡ojo! – lo que queda para repartir), renta petrolera que, desde el momento en el cual PEMEX explota el petróleo a nombre nuestro (somos los dueños) y en nuestro beneficio (tenemos derecho a beneficiarnos de lo nuestro), debe ser la mayor posible, y eso, que sea la mayor posible, es la meta que se busca (¿o no?) con la reforma petrolera, cuyo punto más importante consiste en la posibilidad de que empresas petroleras privadas, que por razones obvias tendrán que ser extranjeras, puedan, por cuenta de PEMEX, explorar en búsqueda de petróleo y, de encontrarlo, extraerlo, todo ello a cambio de un pago, que podrá ser en efectivo o en especie, mismo que pasará a ser parte de los costos de PEMEX, y que se justifica, dada la manera en la que el gobierno y muchos gobernados conciben el uso que debe dársele al petróleo, sí, y solamente sí, con ello aumenta, en términos reales, la renta petrolera, es decir, y para decirlo como lo dice PEMEX, “lo que queda para repartir” (sin pasar por alto que, una vez contando con algo que repartir, lo importante es para qué –¿cuál es el mejor fin que puede dársele a la renta petrolera? – y cómo –¿cuál es la mejor menar de lograrlo? –, tomando en cuenta que se trata de un recurso no renovable).

Cara a los términos de la reforma petrolera esta es la pregunta: de llevarse a buen término, ¿la misma aumentará la renta petrolera?

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