Pesos y contrapesos
Dic 26, 2013
Arturo Damm

¿Qué nos depara el destino? (¿alguien sabe?) II

Qué tan eficaces somos los economistas para predecir el futuro, para responder la pregunta ¿Qué nos depara el destino?

Qué tan eficaces somos los economistas para predecir el futuro, para responder la pregunta ¿Qué nos depara el destino? Una constante, de hecho LA constante, en las predicciones de los economistas, son los cambios, y la muestra de ello la tenemos en la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado que, mes tras mes, levanta el Banco de México entre 38 grupos de análisis y consultoría económica del sector privado nacional y extranjero, y cuya constante son los cambios en las predicciones de los economistas encuestados.

Botón de muestra de lo dicho en el párrafo anterior lo tenemos en la predicción del comportamiento del PIB, el Producto Interno Bruto, que no es otra cosa más que la producción de bienes y servicios, en los once primeros meses del 2013. En las encuetas de enero a noviembre, las predicciones del crecimiento del PIB para 2013 fueron, respectivamente, las siguientes: enero, 3.55 por ciento: febrero, 3.54; marzo, 3.46; abril, 3.35; mayo, 2.96; junio, 2.84; julio, 2.65; agosto, 1.78; septiembre 1.43; octubre, 1.24; noviembre, 1.28 por ciento. ¿Cuál es la constante? El cambio (¿actualización?), desde un máximo de 3.55 (enero) hasta un mínimo de 1.28 (octubre). Tales predicciones, tan cambiantes, ¿sirven de algo? Es más, estrictamente hablando, ¿son realmente predicciones, sobre todo si por tales entendemos, tal y como debe ser, el anuncio de lo que realmente (ojo: realmente) va a suceder?

Se puede argumentar que tomé como ejemplo una variable, el PIB, cuyo comportamiento futuro, por aquello del “atorón” que enfrentamos en 2013, se tuvo que revisar a la baja, prácticamente, mes tras mes, “atorón” que nadie fue capaz de pronosticar hace un año, y a las pruebas me remito. En la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, correspondiente a diciembre de 2012, se pronosticó, para 2013, un crecimiento del PIB de 3.45 por ciento. Dado que en 2012 el PIB creció 3.9 por ciento, resulta que ninguno de los economistas encuestados por el Banco de México previó el “atorón” (en todo caso un menor crecimiento, pero nada más grave) que al final de cuentas se registró en 2013, año para el cual, según la encuesta de noviembre pasado, el PIB crecerá 1.28 por ciento, lejos del 3.45 por ciento pronosticado en diciembre del año pasado.

Hace un año ninguno de los economistas encuestados por el Banco de México fue capaz de predecir el “atorón”, que fue el evento más importante, en materia de economía, del 2013. ¡Ah –dirán algunos– eso explica, conforme el “atorón” se fue dando, la constante revisión a la baja del pronóstico de crecimiento!, lo cual es cierto, pero más importante es decir que eso muestra (más allá de las explicaciones que se le puedan dar al hecho) la nula (¿exagero?) eficacia de los economistas a la hora de predecir, debiendo recordar que somos eso –economistas– no adivinos, y que el único problema a la hora de predecir el futuro es que el mismo todavía no sucede.

Continuará.



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