VIERNES, 10 DE ENERO DE 2014
Robert Pastor

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El punto sobre la i
“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
Félix de Jesús


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“Pastor era no sólo un estudioso de la historia y de la ciencia política sino que aplicó ambas disciplinas para transformar diversos escenarios políticos. Descanse en paz.”


Después de un valiente combate con un cáncer que le fue detectado hace más de tres años –le auguraban seis meses de vida- antenoche murió mi querido amigo y colega Bob Pastor, a quien ayudé a organizar hace apenas dos meses una magna conferencia sobre el futuro de Norteamérica, que he relatado en columnas anteriores.

Pastor fue un personaje realmente único no solo por la amplitud y profundidad de sus aportaciones académicas sino también por haberse involucrado activamente en la promoción de políticas públicas de cuya bondad estaba convencido, la más reciente de las cuales fue su visión para una Norteamérica mejor integrada.

Por fortuna su terquedad frente a la enfermedad le permitió terminar su último libro La idea de América del Norte: Una visión de un futuro como continente en el que realiza un diagnóstico que muestra que las ganancias iniciales derivadas de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), se detuvieron en 2001.

La participación de Norteamérica en el PIB global, que se elevó hasta un 35%, empezó a descender en el año citado ante un mayor crecimiento de Europa y sobre todo de las economías asiáticas, con China a la cabeza, hasta caer al 25% del PIB donde se ubica hoy, lo que Pastor atribuye a un mandato muy restringido del TLCAN.

Consciente que los países de Norteamérica nunca aceptarían una integración como la europea, Pastor recomienda un camino intermedio, que incluye la creación de instituciones trinacionales que remplacen a las bilaterales que existen hoy entre Estados Unidos con Canadá y México.

La persistencia de Bob en persuadir a los tres gobiernos de las ventajas de una comunidad de América del Norte lo llevó a buscar nuevas formas de cabildeo, como crear una red de organizaciones no gubernamentales (ONGs) a favor de su propuesta, bajo el principio que el gobierno de Barack Obama es más susceptible a la presión de ONGs que a planteamientos abstractos de políticas públicas.

Pero la obra de Pastor va mucho más allá de la integración de nuestra área. Fue un apasionado promotor de la democracia y de procesos electorales transparentes y limpios, causa que impulsó como codirector del Centro para la Democracia y el Manejo de Elecciones de American University (AU).

Al realizar un estudio comparativo sobre sistemas electorales de Canadá, México y EU concluyó, con su mordaz sentido del humor, “la buena noticia es que el sistema electoral de EU quedó en tercer lugar, la mala es que sólo hay tres países en Norteamérica.”

Acto seguido extrae ocho aspectos en los que nuestro sistema electoral supera al de EU: el manejo no partidista; el registro universal (un padrón de 95% vs. 55% en EU); quiénes administran las casillas; financiamiento de campañas; acceso equitativo a medios; intervención de gobernantes acotada; calificación de la elección y resolución de controversias institucional; participación de observadores internacionales.

Pastor era no sólo un estudioso de la historia y de la ciencia política sino que aplicó ambas disciplinas para transformar diversos escenarios políticos. Lo hizo como director de la Oficina para América Latina y el Caribe del Consejo de Seguridad Nacional del Presidente Jimmy Carter, donde implementó el Tratado del Canal de Panamá que regresó la soberanía a ese girón de tierra centroamericana a Panamá.

Escribió una veintena de libros e innumerables artículos y ensayos sobre economía política, todos ellos eruditos y algunos controvertibles, lo que nunca arredró a Bob. Sus virtudes retóricas lucían en la polémica, como cuando confrontó al demagogo comentarista Lou Dobbs –hoy ya despedido de CNN- o al ultra reaccionario senador Jesse Helms, quien congeló en 1994 su nominación como embajador en Panamá.

Pastor llegó a AU en 2002 después de dos décadas en Emory University en Atlanta, y fue nombrado vicepresidente para asuntos internacionales, donde hizo crecer el programa de estudios en el extranjero de 12 ubicaciones a más de 100 y multiplicó muchas veces el número de alumnos yendo y viniendo entre AU y el resto del mundo.

Hace diez años y ya encarrerado en promover una más estrecha integración en la región fundó el Centro para Estudios de Norteamérica www.american.edu/sis/cnas/ con una reconocida trayectoria en promover análisis sobre temas regionales y en crear conciencia de las virtudes de pensar y actuar como norteamericanos.

El principal vacío que deja Robert Pastor, además por supuesto del familiar, es con sus cientos de estudiantes que lo veneraban, y con sus muchos colegas y amigos de la universidad donde es enormemente respetado y querido. Descanse en paz.

• Pensamiento económico

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