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Ene 14, 2014
Adolfo Ramírez

¿Y la salud Sr. Presidente?

Una verdadera reforma al sector salud va a ser aquella que contemple la privatización de las instituciones como el IMSS y el ISSSTE.

El año 2014 ha dado inicio, y con él, todo un cúmulo de nuevos impuestos que, según el Presidente de la República, serán utilizados para financiar proyectos ambiciosos derivados del paquete de “reformas” aprobadas el año pasado.

Tenemos reformas energética, educativa, financiera, fiscal y los impulsores de ellas han echado las campanas al vuelo con los supuestos beneficios que traerán a la economía mexicana; sin embargo, no se contempló ninguna reforma que ataque el problema del tan dañado sector salud, por lo que me surge la pregunta: ¿Y la salud Sr. Presidente?

Es por todos sabida la crisis por la que desde hace años atraviesa este sector, y es que al ser uno de los pilares fundamentales de toda economía es increíble que se le sigan asignando recursos deliberadamente con la “esperanza” que mejore la calidad de los servicios prestados.

Para ser más claros, este año el presupuesto asignado al IMSS y al ISSSTE, principales instituciones de salud pública, asciende a $689,312.60 millones de pesos, 16% más que el ejercicio 2013 y la calidad del servicio prestado sigue siendo la misma. Es más, antes que terminara el año salieron a la luz tres casos de personas de escasos recursos que fueron víctimas de la burocracia rampante que existe en estas instituciones, donde una de ellas falleció y las otras dos, mujeres por cierto, tuvieron que dar a luz en los jardines de los hospitales argumentando falta de recursos.

En efecto, existe una severa crisis en las instituciones públicas de salud, donde los principales problemas son la falta de recursos y la mala calidad; pero las ideas socialistas basadas en el Estado del Bienestar y el financiamiento de servicios sanitarios con recursos públicos ha impedido a nuestro país y la población contar con un sistema de salud digno, eficiente y de calidad.

La percepción de la población en cuanto a servicios de salud públicos y privados es diametralmente opuesta, pues mientras el 56% percibe que los servicios privados son mejores, sólo el 34% percibe que la calidad en los servicios públicos es buena. De hecho, tanto empresas como instituciones gubernamentales, han encontrado en los programas de gastos médicos mayores una alternativa para que sus colaboradores cuenten, en caso de enfermedad, con servicios de calidad que disminuyan el tiempo de recuperación y con ello no afecte la productividad del empleado, ni mucho menos de la empresa.

Una verdadera reforma al sector salud va a ser aquella que contemple la privatización de las instituciones como el IMSS y el ISSSTE quienes una vez deslindados del sindicalismo charro del personal que labora ahí, podrá contar con personal calificado, honesto y competente, así como incentivar la contratación de seguros de gastos médicos por parte de las empresas como prestación a sus colaboradores lo que ayudaría a reducir la desigualdad y a lograr el objetivo de cobertura universal.

Es crucial contar con una verdadera reforma en este sentido, pues no hay que olvidar que la salud es un bien privado y que al igual que ocurre en los sistemas de educación socialistas, los beneficiados jamás serán los más pobres, por el contrario, los más pobres “pagan la fiesta y no son invitados”.

• Salud


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Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

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