Pesos y contrapesos
Ene 29, 2014
Arturo Damm

Crecimiento, empleo y productividad

¿Por qué en 2013 se crearon más empleos que en 2012 si el crecimiento económico fue menor?

Se puede pensar, con cierta lógica, que entre el crecimiento económico, medido por el aumento en la producción de bienes y servicios, y la creación de empleos hay una relación directamente proporcional, de tal manera que a mayor crecimiento económico más creación de empleos y viceversa: a menor crecimiento económico menos creación de puestos de trabajo. Afortunadamente, sobre todo para los tiempos de menor crecimiento económico, como lo fue el año 2013, ello no necesariamente es así.

En 2011 el crecimiento económico fue del 3.9 por ciento y la tasa de desempleo abierto fue del 5.22 por ciento de la población económicamente activa, lo cual quiere decir que de cada cien mexicanos, hombres y mujeres, mayores de 14 años, que buscaron trabajo, no lo encontraron 5.22. En 2012, por casualidad, la economía mexicana creció nuevamente 3.9 por ciento, y el desempleo se ubicó en 4.95 puntos porcentuales, lo cual significó una reducción del 5.2 por ciento. En aquel año, con la misma tasa de crecimiento que el año anterior, se logró reducir el desempleo, lo cual muestra que no existe una relación directamente proporcional entre el crecimiento económico y la creación de empleos. Se estima (el dato real lo conoceremos hasta el 21 de febrero, fecha en la que lo publicará el INEGI) que la economía mexicana creció 1.3 por ciento en 2013 y sabemos (el dato lo publicó el INEGI el pasado 17 de enero) que el año pasado la tasa de desempleo abierto resultó del 4.92 por ciento de la población económicamente activa. En 2013, con una tasa de crecimiento económico significativamente menor que la del 2012, el desempleo abierto no sólo no repuntó, sino que se redujo en tres centésimas de punto porcentual, poco, es cierto, pero reducción al final de cuentas, lo cual muestra, de manera todavía más clara, que no existe una relación directamente proporcional entre el crecimiento económico y la creación de empleos, lo cual, para años como lo fue el 2013, con un fuerte “atorón” en la actividad económica, resulta ser algo positivo.

Presentados los números, que avalan lo dicho en el sentido de que entre el crecimiento económico y la creación de empleos no existe una relación directamente proporcional, debemos preguntarnos qué significa, en términos de productividad, que ante un menor crecimiento en la producción de bienes y servicios, no sólo no aumente el desempleo, sino que disminuya. Buscando una primera respuesta consideremos lo siguiente: con menos desempleados, como porcentaje de la población económicamente activa, y por lo tanto con más empleados, como proporción de esa misma población, el crecimiento de la producción de bienes y servicios resultó menor o, dicho de otra manera, con más empleados la producción de mercancías creció menos, lo cual quiere decir que la productividad por empleado fue menor, siendo éste, el estado de la productividad en la economía mexicana, uno de sus principales problemas. Entre 1980 y 2011 la productividad en el país decreció, en promedio anual, 0.7 por ciento. Y todo indica que sigue decreciendo.



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