Pesos y contrapesos
Ene 27, 2014
Arturo Damm

Acuerdo de Estabilidad Tributaria, ¿será?

Más vale tarde que nunca, y ya veremos si, ahora sí, se le pone fin al principal problema tributario que enfrentamos los contribuyentes en México, y que no es otro que la total y absoluta discrecionalidad del gobierno a la hora de decidir qué impuestos cobrar, a qué tasa cobrarlos, y a quién cobrárselos.

Cito de la nota periodística: “El secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, adelantó que será en febrero cuando se dé a conocer "El Pacto Fiscal", mismo que será un Acuerdo de Estabilidad Tributaria a fin de dar certidumbre a la reglas de los impuestos para los próximos años”. Cito al secretario de Hacienda, quien lo dijo en el Foro Económico Mundial: “De lo que se trata es de dar certidumbre a las empresas, a los trabajadores, sobre lo que serán las reglas de impuestos para los próximos años”.

 

Bueno, más vale tarde que nunca, y ya veremos si, ahora sí, se le pone fin al principal problema tributario que enfrentamos los contribuyentes en México, y que no es otro que la total y absoluta discrecionalidad del gobierno (y por gobierno entiendo Poder Ejecutivo –el que propone– y Legislativo –el que dispone–) a la hora de decidir qué impuestos cobrar, a qué tasa cobrarlos, y a quién cobrárselos, lo cual quiere decir, y lo hemos padecido una y otra vez, que basta y sobra que el Ejecutivo proponga cobrar más impuestos, ya sea elevando la tasa de los que ya cobra, ya sea inventando nuevos por cobrar, y que los legisladores lo aprueben, para que los contribuyentes nos veamos obligados a entregarle al recaudador una mayor proporción del producto de nuestro trabajo.

 

Esa total y absoluta discrecionalidad de la que goza el gobierno para cobrar impuestos quiere decir algo muy grave: que el derecho de propiedad privada sobre los ingresos, en México, no está, ni plenamente reconocido, ni puntualmente definido, ni jurídicamente garantizado, lo cual quiere decir que en este punto, ¡tan importante!, no hay Estado de Derecho, sino de chueco, y la pregunta es si lo dicho por Videgaray –de lo que se trata es de dar certidumbre a las empresas, a los trabajadores, sobre lo que serán las reglas de impuestos para los próximos años– supone la eliminación de esa total y absoluta discrecionalidad del gobierno a la hora de decidir que impuestos cobrar, a qué tasa cobrarlos, y a quien cobrárselos, discrecionalidad de la cual, dicho sea de paso, ya se aprovechó el actual gobierno (¿después de mi el diluvio?).

 

En su momento lo escribí hasta el cansancio: las reformas estructurales propuestas por el Ejecutivo, y dispuestas por el Legislativo, apuntan en la dirección correcta, ¡salvo en el caso de la fiscal!, que dio como resultado un engendro tributario más deforme y contrahecho que el que ya teníamos, lo cual quiere decir que, en materia de impuestos, lo que hay que hacer es sustituir el actual sistema tributaria de tipo MAD (impuestos Muchos, Altos y Disparejos) por otro de tipo PBP (impuestos Pocos, Bajos y Parejos), y la pregunta es si el Acuerdo de Estabilidad Tributaria, mencionado por Videgaray, supondrá algún avance importante en esa dirección. ¿Será?

 

Que los contribuyentes sepamos, a priori, a qué atenernos, es importante (se trata de seguridad jurídica), pero más, ¡mucho más!, lo es contar con un sistema tributario justo y eficaz.

 



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