Pesos y contrapesos
Ene 24, 2014
Arturo Damm

EPN en Davos

Ya pusimos el huevo, y ahora hay que cacarearlo, y qué mejor foro para cacarearlo que el Foro Económico Mundial

Algunos han criticado la presencia de Peña Nieto en el Foro Económico Mundial, de Davos, y lo han hecho porque consideran que ante los problemas, algunos de ellos graves, de delincuencia e inseguridad que padecemos en el país, el presidente debería de dedicar toda su atención y esfuerzo a ello, sin distraerse asistiendo a una reunión que, para quienes así critican, no pasa de ser una reunión de notables del mundo de la política, la empresa, la academia, los medios de comunicación, un escaparate y pasarela para ver y ser visto, para ser oído y oír, pero poco más, sin trascendencia para la vida de millones de seres humanos.

 

Podemos cuestionar la eficacia de un foro como el de Davos para mejorar la vida de millones de seres humanos, pero no podemos negar que es algo más, y en algunos casos mucho más, que esa pasarela y escaparate al que algunos lo reducen, y que lo es cuando, una entre otras posibilidades, de lo que se trata es de promocionar un país como un destino atractivo para las inversiones directas, que son las que abren o apuntalan empresas, producen bienes y servicios, crean empleos y hacen posible la generación de ingreso, mismas que son la causa eficiente del progreso económico. Y eso, hacer de la mexicana una economía más atractiva para las inversiones directas, es el fin de las reformas estructurales que, después de muchos año de haber estado en el limbo, se propusieron, discutieron y aprobaron el año pasado, las cuales (salvo la fiscal) apuntan en la dirección correcta.

 

Dicho en términos coloquiales: ya pusimos el huevo, y ahora hay que cacarearlo, y qué mejor foro para cacarearlo que el Foro Económico Mundial, precisamente por ser una reunión de notables del mundo de la política, la empresa, la academia y los medios de comunicación.

 

Cierto: los interesados en el tema (por ejemplo: los interesados en invertir en la industria petrolera mexicana), tienen muy claro, sin necesidad de que Peña Nieto se los vaya a exponer y/o explicar a Davos, cuáles son los alcances y límites de las reformas aprobadas (por ejemplo: la energética, en general, y la petrolera, en particular), pero en este caso, dado lo que está en juego (la posibilidad, hoy más real que ayer, de lograr, por la vía de más y mejores inversiones directas, un mayor progreso económico), más vale que sobre y no que falte, y me refiero a la presentación y explicación de la naturaleza y alcance de las reformas estructurales. Insisto: ya pusimos el huevo, ahora hay que cacarearlo, y qué mejor foro para hacerlo que el de Davos.

 

Con lo anterior no quiero decir que, dado que ya fueron aprobadas, es nada más cuestión de tiempo para que las reformas se traduzcan en mayor progreso económico. ¡Ojalá y fuera nada más cuestión de tiempo! Lo único que quiero decir es que, aprobadas, hay que presentarlas y explicarlas ante quienes podrían decidir invertir en México. Y muchos de ellos asisten a Davos.

 

• Davos


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