Pesos y contrapesos
Feb 12, 2014
Arturo Damm

Más libre comercio, ¡bien!

Una y otra vez el gobierno de Peña Nieto ha reconocido las ventajas y bondades del libre comercio, por lo que ha llegado el momento de preguntarle por qué no terminar, de una buena vez por todas, con el proteccionismo que todavía se practica en México, y que beneficia de manera indebida a muchos productores nacionales, y perjudica injustamente a muchos consumidores mexicanos.

La Alianza del Pacífico es un bloque comercial integrado por Chile, Colombia, México y Perú, cuyo objetivo primordial es incrementar el intercambio comercial entre chilenos, colombianos, mexicanos y peruanos, con el fin de elevar el bienestar de peruanos, mexicanos, colombianos y chilenos, ya que eso, elevar el nivel de bienestar, es lo que logra el libre comercio, definido como aquel arreglo institucional (reglas del juego) que permite que sean los consumidores, comprando o dejando de comprar en el mercado, quienes determinen la composición (qué) y el monto (cuánto) de las importaciones, libre comercio que es la antítesis del proteccionismo, definido como aquellas reglas del juego (arreglo institucional) por las cuales es el gobierno, con el fin principal de proteger a los productores nacionales de la competencia que traen consigo las importaciones (por ello el nombre de proteccionismo), el que determina el qué se importa (composición) y el cuánto se importa (monto), lo cual siempre resulta en un menor intercambio comercial y, por ello, en un menor nivel de bienestar para los habitantes de los países cuyos gobiernos practican el proteccionismo.

El libre comercio se traduce en la oferta de más (nuevos productos) y mejores (más baratos y/o de mayor calidad) bienes y servicios, lo cual, al ampliar la libertad de elección de los consumidores de todo tipo de mercancías, les permite elevar su nivel de bienestar, algo que, en países como México, en los que un buen porcentaje de la población sobrevive en la pobreza, debe ser objetivo central de todas las políticas gubernamentales. Es por ello que hay que aplaudir el hecho de que México sea parte de la Alianza del Pacífico, que se puso en marcha el 28 de abril del 2011, y que después de siete cumbres llegó al punto de la suscripción del acuerdo marco para avanzar en la liberación del comercio entre chilenos, colombianos, mexicanos y peruanos, lo cual supone la eliminación inmediata del 92 por ciento de los aranceles con los que se gravan las importaciones, lo cual, sin duda alguna, apunta en la dirección correcta, y la dirección correcta, en materia de economía, es la que apunta al mayor bienestar posible de los consumidores y a la mayor competencia posible entre los oferentes, siendo que lo segundo es la condición de posibilidad de lo primero, siendo que el libre comercio –que los consumidores decidan qué se importa y en qué montos se importa– es la condición de posibilidad de lo segundo.

Una y otra vez el gobierno de Peña Nieto ha reconocido las ventajas y bondades del libre comercio, por lo que ha llegado el momento de preguntarle por qué no terminar, de una buena vez por todas, con el proteccionismo que todavía se practica en México, y que beneficia de manera indebida a muchos productores nacionales, y perjudica injustamente a muchos consumidores mexicanos, proteccionismo que es antieconómico porque agrava el problema de le escasez y, por ello, disminuye el nivel de bienestar, siempre en contra de quienes menos tienen. ¿Por qué no?



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