VIERNES, 7 DE ABRIL DE 2006
Feroz crítica a un libro imaginario

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El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


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“Me sucedió algo que no sé si calificar de gracioso o de trágico: Recibí una crítica fulminante por el contenido de mi libro “Populismo, una cura milagrosa” de parte de un señor que, junto con la crítica, me envió un largo mensaje diciéndome que no gastaría su dinero ni su tiempo en leer ese libro que (gracias a un conocimiento infuso, supongo) sabe que es despreciable.”


En sus largas explicaciones –no solicitadas- el no-lector del libro que tanto le disgustó dice que le bastó ojear el índice para saber que el libro es “predecible”; algo, añade, “común entre quienes ejercen de voceros del pensamiento único”.

 

Y define, a petición mía, qué es eso del “pensamiento único”: “término utilizado por lo regular por pensadores más de izquierda”. No, pues sí; clarísimo. También describe, a solicitud mía, lo que entiende por “neoliberalismo”: “M. Friedman. De ello acepto la responsabilidad individual por la vida, pero critico que en su radicalismo se desentiende de la corresponsabilidad. Peor aun, su práctica radical ya se da por ejemplo en Singapur,           ...y no me gusta, no me parece ética.”

 

Este género de críticas lapidarias, que no admiten réplica racional aunque la exijan a gritos, se ha vuelto moneda corriente en nuestros días. Recuerdo, por ejemplo, al economista que expuso un fantasioso programa de pensión universal y cuando uno de sus colegas le preguntó por los costos de oportunidad –específicamente por lo que se suele llamar los “trade-offs”-  del programa de gasto público que proponía, el economista desechó la pregunta con un lapidario e irrebatible: “No me gusta hablar de trade-offs”. ¿Y?

 

Mi corresponsal se toma demasiadas molestias para criticar un libro que terminantemente se rehúsa a leer y cuando se le piden, al menos, definiciones de los calificativos que utiliza para su crítica responde diciendo que son asuntos muy complejos que se limitará a describir. Ya cité la descripción tan esclarecedora de la etiqueta “pensamiento único” y la no menos iluminadora de “neoliberalismo”, ahora copio la que ofrece sobre “globalización”:   Globalización: Término sumamente complejo. La parte realmente criticable de tal proceso es el carácter neoliberal de la misma. Por ello se requiere de la escucha del altermundismo que se suele reunir en el Foro Social Mundial...     la globalización podría trascender los límites tan burdos impuestos por el economicismo y alcanzar una que podría llamarse Globalización Humanista.”

 

Eso y la consigna “escucha, estamos en la lucha” deben ser las cumbres del pensamiento occidental (versión alter-mundista, desde luego).

 

Lo más divertido del asunto es que mi corresponsal –el crítico a priori que predice lo que él ya sabe por ciencia infusa que es predecible- cree adivinar que en mi libro –a la venta sólo en www.asuntoscapitales.com– me dedico a hablar mal del señor Andrés Manuel López Obrador. Genial. Debo informarle que ese nombre no aparece en una sola de las 158 páginas de mi libro.

 

Los niños solos se inventan amigos imaginarios; los adultos frustrados entablan fantásticas guerras de palabras con enemigos imaginarios que escriben libros imaginarios.


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