JUEVES, 20 DE MARZO DE 2014
Los frutos del monopolio petrolero

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No sé



El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


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“A pesar de lo contundente del fracaso del monopolio estatal mexicano, la izquierda cierra los ojos ante esa realidad y trata de obstaculizar por todos los medios la consolidación de la reforma energética.”


Hace 76 años el Gobierno del General Cárdenas estatizó el petróleo en México con el objetivo de que sus beneficios fueran para los mexicanos y no para los extranjeros. En tres cuartos de siglo ese monopolio benefició únicamente a funcionarios corruptos y líderes sindicales. También a una mafia de contratistas privados que, aliados con políticos, le venden a sobreprecios productos o servicios de mala calidad a PEMEX, negocio que les deja ganancias por miles de millones de dólares. El pueblo mexicano solo recibe de Pemex gasolinas y gas caro.

La ineficiencia de Pemex se refleja en que importamos el 50% de las gasolinas, el 37% del gas y pronto importaremos petróleo crudo, según lo anunciaron los directivos de esa paraestatal. Los pasivos laborales, debido a las altas pensiones prematuras que reciben más de 95,000 jubilados, representan gastos casi iguales que los destinados a la nómina actual de más de 150,000, con una productividad mucho menor a los trabajadores petroleros colombianos y brasileños.

La Auditoria Superior de la Federación indicó que no hay reservas para enfrentar el pago de pensiones, cuyo monto es lo único que aumenta en Pemex, pues la producción va para abajo.

El alto costo e ineficiencia del monopolio estatal impacta negativamente al sector productivo del país. 30 proyectos de ampliación de grandes empresas se encuentran en espera de que terminen de construir el gasoducto para importar gas de los Estados Unidos, que podíamos producir en México sino existiera un monopolio estatal, responsable de la escasez de ese producto. La construcción de varias carreteras está detenida porque no hay asfalto suficiente que surta el monopolio estatal.

A pesar de lo contundente del fracaso del monopolio estatal mexicano, la izquierda cierra los ojos ante esa realidad y trata de obstaculizar por todos los medios la consolidación de la reforma energética. Si las leyes secundarias de la Reforma no tienen más apertura que las ofrecidas por Brasil y Colombia, no habrá los suficientes incentivos para que inversionistas privados, nacionales e internacionales, inicien nuevas inversiones en el sector petrolero y cada día dependeremos más de las importaciones de petrolíferos.

• Petróleo • PRD • Reforma energética

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