MIÉRCOLES, 2 DE JULIO DE 2014
Tres condiciones para la excelencia (I)

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“Si hay un campo de la acción humana en el cual se ha alcanzado la excelencia ese es el del deporte, en cualquiera de sus muchas manifestaciones, siendo una de las principales el fútbol, tal y como lo estamos viendo hoy por hoy.”


Si hay un campo de la acción humana en el cual se ha alcanzado la excelencia ese es el del deporte, en cualquiera de sus muchas manifestaciones, siendo una de las principales el fútbol, tal y como lo estamos viendo hoy por hoy. ¿Qué otro campeonato del mundo, de qué otro deporte, atrae como atrae el fútbol?

Parte de la explicación del porqué de la excelencia que se ha alcanzado en los deportes la encontramos en su marco institucional, en las reglas del juego, en este caso metadeportivas, aquellas que se aplican a cualquier deporte, de entre las cuales destacan tres: 1) las mismas reglas para todos, es decir: igualdad ante la ley; 2) el ganador se queda con toda su ganancia, es decir: no hay redistribución; 3) el competidor débil no recibe oficialmente ningún tipo de ayuda (hándicap), es decir: no hay otorgamiento de subsidios. Dicho de otra manera: la única igualdad es la igualdad ante la ley; a cada cual se le permite poseer íntegramente los frutos de sus triunfos; a nadie se le dan ventajas indebidas. ¿Son estas, o no lo son, las reglas del juego justas (respetan los derechos de los jugadores) y eficaces (incentivan a que cada jugador se esfuerce lo más posible)?

¿Qué pasaría, por ejemplo en un partido de fútbol, si, uno: hubiera un reglamento para el equipo A y otro para el equipo B (desigualdad ante la ley), siendo que, necesariamente, uno de los equipos saldría beneficiado a costa del otro; dos: si al equipo A, que anotó cuatro goles, se le quitara uno para dárselo al equipo B, que sólo fue capaz de anotar un tanto, todo ello con el fin de que el marcador resulte menos “injusto”, 3-2 en vez de 4-1 (redistribución); tres: si al equipo B, en clara desventaja frente el conjunto A, se le dieran dos goles de ventaja, de tal manera que el marcador de arranque fuera 2-0 (subsidio). Estas reglas del juego, ¿serían igual de eficaces para lograr la excelencia que se ha logrado con las ya mencionadas: las mismas reglas para todos; el ganador se queda con toda su ganancia; el competidor débil no recibe ninguna ayuda? Y lo más importante, ¿serían reglas del juego justas?

Si las tres reglas mencionadas son, en el deporte, justas y eficaces, ¿no lo serán también en cualquier otro ámbito de la acción humana, la actividad económica incluida, comenzando por la producción, que no es sino creación de riqueza? Claro que sí, por una razón muy sencilla: la naturaleza humana es la misma en el deportista que en el agente económico, y lo que es justo y eficaz para el primero también lo es para el segundo.

Continuará.

• Competencia • Redistribución

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