LUNES, 21 DE JULIO DE 2014
Más arbitrariedades tributarias (I)

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en ésta crisis provocada por el Covid19?
A las personas
A las empresas
Sólo a las Pymes
A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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“Una de las condiciones que debe cumplirse para crear en el contribuyente la obligación moral (la legal es otra cosa) de pagar impuestos es que todos los contribuyentes paguen.”


Una de las condiciones que debe cumplirse para crear en el contribuyente la obligación moral (la legal es otra cosa) de pagar impuestos es que todos los contribuyentes paguen. En la medida en la que el recaudador le perdona a algunos contribuyentes el pago de impuestos pierde autoridad moral para exigirle a los demás que paguen lo que deben pagar. Esto, que me queda claro, a más de una autoridad no le queda así, y que así sea quiere decir que están a favor del Estado de chueco (una de cuyas características es la desigualdad frente a la ley) y en contra del Estado de Derecho (que tiene, entre sus peculiaridades básicas, la igualdad ante la ley).

El caso es conocido, y aquí lo resumo en sus episodios más importantes: 1) en 2013 algunos gobiernos estatales y municipales, en su calidad de patrones, retuvieron el Impuesto Sobre la Renta (ISR) a sus empleados; 2) esos gobiernos (no sabemos, por obra y gracia del secreto fiscal, cuáles fueron) no entregaron, como debieron haberlo hecho, los impuestos retenidos al Servicio de Administración Tributaria (SAT), mismos que sumaron 17 mil millones de pesos, equivalentes al 2.1 por ciento de lo que, según la Ley de Ingresos de la Federación 2013, se iba a recaudar por concepto del ISR; 3) el SAT, avalado por el Congreso de la Unión (el artículo 9 de la Ley de Ingresos de la Federación, Ejercicio Fiscal 2013, exime a gobiernos estatales y municipales del cumplimiento de sus obligaciones tributarias en el pago del ISR que retuvieron a sus empleados), perdonó dicho pago a los mentados gobiernos estatales y municipales; 4) dichos recursos fueron gastados, de manera por demás opaca, sin ninguna rendición de cuentas; 5) un grupo de ciudadanos (periodistas, intelectuales, profesores universitarios, ¡y hasta un ex secretario de Hacienda!) encabezó el movimiento Yo Contribuyente, al que se sumaron miles de personas, cuya acción principal fue solicitar un amparo en contra de la condonación de dichos impuestos, y por lo tanto a favor del Estado de Derecho y en contra del Estado de chueco, argumentando, con razón, que “al otorgar(se) este beneficio discrecional a los gobiernos locales se esta(ba) trasladando la carga sobre los contribuyentes cumplidos”; 6) al final de cuentas, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), con cuatro votos en contra (de los ministros Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, Arturo Zaldívar y Jorge Pardo Rebolledo), y uno a favor (el del ministro José Ramón Cosío, tal vez el único ministro que entiende de economía), consideró que el amparo resultaba improcedente y no lo concedió, violando así una de las condiciones necesarias para crear, en el contribuyente, la obligación moral de pagar impuestos: todos parejos. ¡Todos!

Continuará.

• Problemas económicos de México • Impuestos

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