MIÉRCOLES, 23 DE JULIO DE 2014
Coolidge el silencioso (II)

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Ricardo Valenzuela







“Sí Cal, te extrañamos en EU, México, Venezuela, Argentina… en todo el mundo.”


Debido básicamente a la inesperada respuesta que he tenido ante la publicación de mi artículo la semana pasada en el cual hago una revisión de la vida de un hombre extraordinario, he decidido hacer una segunda entrega. Me ha sorprendido el que un hombre del calibre de Calvin Coolidge, sea tan desconocido inclusive para gentes en la academia, la política y los negocios, no solo en América Latina, sino en EEUU.

A pesar de sus extraordinarios logros a través de su carrera política, las gentes que conocen algo de su vida solo lo identifican por la fortaleza de su carácter, su integridad y, sobre todo, por una honestidad a toda prueba. Los norteamericanos de los años 20 llegaron a idealizar esa honestidad de su presidente, en una era en la que los políticos escandalizaban con sus corruptelas entre los cuales, los de la administración de Harding se llevaran todos los trofeos.

Con el propósito de que ustedes puedan conocer mejor a Cal el silencioso, voy a dejar que él se comunique con ustedes a través de sus escritos:

"Haz tu trabajo diario. Y si es para proteger los derechos del débil, lo que sea requerido, hazlo. Si es para ayudar a las corporaciones, hazlo igualmente. Espera ser llamado payaso, pero no lo seas. Espera ser llamado demagogo, pero no lo seas. No dudes en ser revolucionario, pero de ideas, ideales y sueños de la niñez. No trates de ayudar al débil oprimiendo al fuerte. A los legisladores les digo; no se apresuren con legislación. Den la oportunidad a la administración de alcanzarlos.

Necesitamos una fe más amplia y más profunda en la gente. Una fe en la intención de los hombres para hacer lo correcto, fe en las bases con las que se ha construido nuestro país para hacer el bien y que sea perdurable. Una fe reconstruida de que la aprobación final de la gente será entregada, no a los demagogos, a quienes se ahogan en su egoísmo irracional navegando con el clamor del momento, sino al estadista que de corazón coloca como su prioridad el bienestar de ellos en libertad, el que represente sus profundas, silenciosas convicciones que moran en sus corazones."

Con este armamento intelectual e ideológico este hombre asumía la presidencia de los EEUU en medio de la grave recesión provocada, entre otras cosas, por la primera guerra mundial, para convertir la década en los famosos "Rugientes 20s", caracterizados por una prosperidad nunca antes vista. En su época se le llegó a considerar, no solo como un político habilidoso, también como el gran abanderado de la ética y la moral, con una profunda convicción de la innata bondad de la humanidad, la cual, cada día estaba siendo corrompida por los gobiernos.

Para Coolidge, más que aliviar las quejas de los ricos o de los pobres, su gran esfuerzo apuntaba a minimizar las nocivas actividades del gobierno. Él pensaba que los gobiernos eran ineptos e improductivos y la verdadera prosperidad era generada por el sector privado incluyendo agricultores, hombres de negocios, trabajadores, gerentes. Pensaba también que si alguna "prosperidad" fuera provocada por los gobiernos, era artificial, sin sustento y de corta vida, una quimera lograda a base del endeudamiento.

Afirmaba también; "Yo creo en la constitución de mi país. Favorezco el sistema americano de libertad económica, y me opongo a toda extensión de un gobierno propietario y controlador. Creo en una reforma fiscal para reducir esos impuestos que nos esclavizan. Los dineros expropiados a los ricos pudieron haberse invertido para ofrecer más productos, servicios, empleos bien remunerados. Ese dinero en manos del gobierno, no estará creando riqueza. El gobierno ejecutando el poder para expropiar, es afirmar que el ciudadano trabaja para él la mitad del año, es condenar los ciudadanos a la servidumbre."

Coolidge pensaba que la sociedad entre gobierno y negocios llevaría el país al socialismo, comunismo o fascismo. "Nuestro capitalismo nos ha llevado a ser el país más rico del mundo, no lo destruyamos en una maléfica sociedad entre gobierno y negocios. El gobierno siempre debe permanecer fuera de la economía y los negocios fuera del gobierno. Cuando un gobierno es malo, los negocios son igualmente malos y, mezclados...ambos son fatales".

En los años de la presidencia de Coolidge, la economía de EEUU creció más del 50%, el ingreso familiar disponible crecía, el desempleo solo sería 2%, y cada año el presupuesto federal mostraba superávits. Sin embargo, durante el último año de su mandato los economistas austriacos Von Mises y Hayek, señalaban cómo los intereses, artificialmente controlados por el FED, sentaban las bases para una explosión que podría destruir la economía.

¿Qué tan consciente estaba Coolidge del potencial problema?

El consultor económico más importante del presidente, era alguien que ni siquiera el nombramiento portaba. William Z. Ripley era un economista emanado de Harvard, mundialmente reconocido y era ya una de las voces que agresivamente sonaba la alarma. Coolidge había conocido a Ripley desde que ocupara la gubernatura de Massachusetts. Estos dos hombres protagonizaron una histórica reunión a finales de la administración. Ripley le exponía al presidente cómo la especulación rodeaba a Wall Street inflando el valor de las acciones y los novedosos, Money brokers, tocaban la música del funeral. Coolidge desde 1927 había expresado preocupación por una economía “demasiado caliente."

Al terminar la reunión Coolidge, quien estaba 100% de acuerdo con el economista, pregunta: Bueno Dr. Ripley "¿Hay algo que yo pueda hacer?" A lo que Ripley responde, “no Sr. Presidente, este es un asunto estatal y es el gobernador de Nueva York quien debe tomar cartas en el asunto”. El Secretario de la casa blanca, Edward Clark, le pregunta al presidente “¿Nos espera alguna forma de crisis financiera?” a lo que el presidente responde: "No quiero hacer predicciones pero la gente no parece ver que, mientras nosotros seguimos incrementando la producción, otros países están cerrando las puertas a nuestros productos, cada día más. Los Loan Brokers continúan inflando Wall Street, Churchill acaba de revaluar la moneda de Inglaterra y estamos iniciando una guerra de monedas".

Los abogados de la casa blanca, después de analizar las posibles avenidas para el presidente para actuar en Wall Street, llegaban a la misma conclusión expresada por el Dr. Ripley, era un área estatal y el gobernador debería de actuar. Sin embargo el problema fue ignorado por el gobernador de Nueva York quien, siendo un experto en Wall Street, escondió la cabeza abriendo la compuerta para la Gran Depresión ¿Su nombre? Franklin Delano Roosevelt.

Sí Cal, te extrañamos en EU, México, Venezuela, Argentina… en todo el mundo.

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