LUNES, 28 DE JULIO DE 2014
Más sobre el engendro tributario

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“En México los contribuyentes padecemos un engendro tributario, una de cuyas características es que el gobierno puede usar los impuestos que nos cobra para financiar casi cualquier gasto, ¡casi cualquier ocurrencia presupuestaria!”


En México los contribuyentes padecemos un engendro tributario, una de cuyas características es que el gobierno puede usar los impuestos que nos cobra para financiar casi cualquier gasto, ¡casi cualquier ocurrencia presupuestaria!, lo cual da como resultado que pagamos más impuestos de los que deberíamos pagar, y todo lo que pagamos de más es un robo con todas las de la ley, esa expoliación legal de la que escribió Bastiat, en La Ley y El Estado, a mediados del siglo XIX. Este engendro tributario es una muestra, no del Estado de Derecho, sino del Estado de chueco, responsabilidad, de entrada, del Poder Legislativo, que es el que redacta y promulga las leyes, las tributarias incluidas.

Lo anterior viene a cuento por lo siguiente, y cito de la página electrónica de La Crónica del pasado viernes: “Piden que sea deuda pública los pasivos laborales de Pemex y CFE”, es decir, piden que sea el gobierno federal el que pague lo que las dos paraestatales deben por concepto de pensiones, primas, bonos, aguinaldos, pasivos que suman, 1 billón 130 mil millones, en el caso de Pemex, y 500 mil millones de pesos en el caso de CFE. Total: 1 billón 630 mil millones de pesos de pasivos laborales. Consuelo: “De acuerdo a versiones reveladas (…) por legisladores del PRI y PAN, el gobierno federal no asumirá el 100 por ciento de dicho pasivo laboral, sino solamente un porcentaje cercano al 50 por ciento condicionado a que las ‘empresas productivas del estado’, como se denominarán en adelante, transformen sus respectivos contratos colectivos de trabajo y asuman la otra parte del adeudo”. Total a pagar, con cargo al bolsillo de los contribuyentes: 815 mil millones de pesos.

¿Por qué “con cargo al bolsillo de los contribuyentes”? Porque ese dinero, que el gobierno federal destinará a pagar deudas de sus paraestatales –las mentadas empresas “productivas” del Estado– sale, ayer, hoy o mañana, de una u otra manera, de los impuestos, de la parte del ingreso de los contribuyentes que el gobierno les obliga a entregarle. No hay que olvidar que, al final de cuentas, todo gasto del gobierno termina financiándose, desde el pago de salarios hasta el pago de deuda, con impuestos.

Esta intención –que el gobierno federal se haga cargo del 50 por ciento de los pasivos laborales de las dos paraestatales– muestra que en México los impuestos pueden destinarse a financiar casi cualquier ocurrencia presupuestaria, prueba de la falta de respeto a la propiedad privada, a los ingresos de los contribuyentes. Peligroso, ¡muy peligroso!

Cito a Leonard Boudin: “Todos los gobiernos, en diverso grado, abusan del poder. Es deber ciudadano resistir tal abuso”, sobre todo el abuso a la hora de cobrar impuestos.

• Problemas económicos de México • Impuestos

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