VIERNES, 1 DE AGOSTO DE 2014
Dislates alrededor del TLCAN

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“ Con motivo de los veinte años de que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entrara en operación se han organizado eventos y se han escrito profusos reportes para analizar sus resultados.”


Con motivo de los veinte años de que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entrara en operación se han organizado eventos y se han escrito profusos reportes para analizar sus resultados, que básicamente caen en las previsibles categorías de quienes lo aplauden y quienes lo denigran como desastroso.

Hay una tercera categoría que resulta más ambigua, que celebra parcialmente lo alcanzado en materia comercial, el dinamismo en sectores vinculados al TLCAN y su modernización, pero que lamenta que el crecimiento de la economía se haya mantenido muy por debajo de lo que muchos supusimos posible hace dos décadas.

Deploran que los salarios no hayan aumentado en términos reales, que los niveles de pobreza se hayan mantenido virtualmente sin cambio y que, a diferencia de lo prometido por Carlos Salinas cuando afirmó que “queremos exportar productos no gente,” la emigración mexicana a EU en este lapso haya sido de hasta 4 millones y la creación de empleo en el sector moderno de la economía fuera muy magra.

El problema de muchos de estos diagnósticos es la definición de las causas del relativo estancamiento económico post-TLCAN, detallado en cursiva a continuación:

Por supuesto que quienes piensan de la manera descrita nunca identifican las verdaderas causas del pobre crecimiento económico del país como el resultado de una agenda reformista tendiente a elevar la productividad de la mano de obra que se quedó pasmada desde 1994 y que no es sino hasta ahora que se reinicia.

Autores como el aquí glosado, desechan sin mayor trámite lo que ellos califican como las “reformas” del Presidente Enrique Peña Nieto y afirman que no corregirán la mediocre trayectoria de nuestra economía “que tiene sus causas en políticas comerciales y macroeconómicas equivocadas.”

Yo creo que las reformas emprendidas sí tienen la posibilidad de acelerar nuestro crecimiento, sobre todo si se acompañan del mantenimiento estricto del equilibrio macroeconómico y de un programa radical de simplificación administrativa que haga de nuestro gobierno un aliado que apoye al sistema productivo y no le imponga el enjambre de trámites e impedimentos burocráticos que existen hoy.

• América del Norte

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