VIERNES, 12 DE SEPTIEMBRE DE 2014
Formalización, ¿están dadas las condiciones?

A un año del comienzo del gobierno de López Obrador, usted cree que hemos mejorado en...
Economía
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Ninguna de las dos



El punto sobre la i
“El gobierno es, esencialmente, poder frente al ciudadano. ¿Qué lo justifica?”
Othmar K. Amagi


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“¿Qué tan fácil es seguirle la pista a cada peso gastado para tener la certeza de que todo se gaste con honestidad y eficacia, cumpliéndose así con una de las condiciones para generar en el ciudadano la obligación moral de pagar impuestos?”


Peña Nieto puso en marcha el programa “Crezcamos Juntos. ¡Ser Formal Conviene!”, cuyo objetivo es convencer a 28.6 millones de informales para que se formalicen, lo cual supone que se den de alta ante el SAT, es decir, que se conviertan en contribuyentes cautivos. Al margen de las ventajas que la formalización puede traer consigo (véase el anterior Pesos y Contrapesos) la pregunta es si en México están dadas las condiciones para que el ciudadano se sienta moralmente (ojo: moralmente, no legalmente) obligado a pagar impuestos. La respuesta, obviamente, es que no, que esas condiciones no están dadas, y mientras no lo estén el gobierno no las tendrá todas consigo a la hora de exigir el pago de impuestos.

Por el lado del cobro de impuestos cinco son las mentadas condiciones. Primera: que sea un solo impuesto. Segunda: que se grave el consumo, no el ingreso, no el patrimonio. Tercera: que sea universal, sin excepciones. Cuarta: que sea homogéneo, la misma tasa para todos. Quinta: que no sea expoliatorio, es decir, que no se cobre con fines redistributivos. En México, ¿se cumplen estas condiciones? ¡Ni remotamente!, razón por la cual he propuesto, como opción al engendro tributario que padecemos, el Impuesto Único al Consumo Final, propuesta a la cual muy poca gente le ha hecho caso.

Para que el ciudadano se sienta moralmente obligado a pagar impuestos no basta que se cumplan las cinco condiciones relacionadas con los impuestos. Además hay que considerar lo relacionado con el gasto gubernamental, que, con el fin de crear esa obligación moral en el ciudadano, debe de ser honesto (todo el presupuesto debe gastarse según lo establecido en los presupuestos de egresos) y eficaz (el gasto gubernamental debe lograr los fines a cuya consecución se destinan esos recursos), honestidad y eficacia sin las cuales el gobierno pierde legitimidad a la hora de cobrar impuestos, es decir, al momento de obligar al contribuyente a entregarle parte del producto de su trabajo.

El tema de la honestidad y eficacia del gasto gubernamental es uno que, a últimas fechas, ha estado en boca de algunos, que demandan eso: honestidad y eficacia en el gasto del gobierno, para lo cual hay que poder seguirle la pista a todo peso gastado por el mismo, momento de preguntar si ello, dada la enorme cantidad de dinero involucrada, es posible. Este año el Presupuesto de Egresos de la Federación es de 4 billones 460 mil millones de pesos ($4,460,000,000,000.00). ¿Qué tan fácil es seguirle la pista a cada peso gastado para tener la certeza de que todo se gaste con honestidad y eficacia, cumpliéndose así con una de las condiciones para generar en el ciudadano la obligación moral de pagar impuestos?

• Reforma fiscal • Problemas económicos de México • Impuestos

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