MIÉRCOLES, 17 DE SEPTIEMBRE DE 2014
Déficit, ¿igual a mayor crecimiento? (I)

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en esta crisis provocada por el Covid19?
A las personas
A las empresas
Sólo a las Pymes
A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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Arturo Damm







“¿Cuál es la (i)lógica que hay detrás de la idea de que un mayor déficit presupuestario incentiva un mayor crecimiento?”


Cito a Videgaray, secretario de Hacienda: “Si bien el país está creciendo, todavía requiere de un impulso contracíclico para lograr llegar a los niveles de pleno empleo, de ahí que en este momento el no utilizar el déficit público probablemente sería un acto de gran irresponsabilidad”[1]. Traduzco: “Dado que la economía está creciendo poco hay que utilizar el déficit presupuestario para incentivar un crecimiento mayor”, afirmación que, dada la autonomía del Banco de México, resulta incorrecta, por más que la sostenga el secretario de Hacienda.

Adelanto: el déficit presupuestario, que es la parte del gasto gubernamental que no se financia con impuestos, solamente puede incentivar un mayor crecimiento de la actividad económica, que se mide por el comportamiento de la producción de bienes y servicios, si, uno, se financia con producción de dinero (emisión primaria de dinero proveniente del banco central) y, dos, si hay suficiente capacidad productora ociosa (en buena parte de la actividades productoras de bienes y servicios) para que la producción de satisfactores, y por lo tanto la oferta de mercancías, puedan aumentar al ritmo al que aumenta su demanda. Si falta alguna de estas dos condiciones, o las dos, el déficit presupuestario no motiva un mayor crecimiento de la actividad económica. En nuestro país, dada la autonomía del Banco de México, la primera condición está ausente: el banco central, según queda claramente establecido en el artículo 28 constitucional, no debe producir dinero (imprimir billetes) para dárselo al gobierno y que éste financie su déficit presupuestario, por lo que, según lo explicaré a continuación, dicho déficit no incentivará un mayor crecimiento de la actividad económica, crecimiento que se mide por el comportamiento de la producción de bienes y servicios, de tal manera que cuando se dice que la economía creció en X por ciento lo que se afirma es que la producción de bienes y servicios creció en X por ciento.

¿Cuál es la (i)lógica que hay detrás de la idea de que un mayor déficit presupuestario incentiva un mayor crecimiento, mismo que se mide –ojo: esto hay que tenerlo presente– por el comportamiento de la producción de bienes y servicios? Esta: mayor gasto gubernamental igual a mayor demanda por bienes y servicios; mayor demanda por bienes y servicios igual a más producción de bienes y servicios; más producción de bienes y servicios igual a mayor crecimiento de la economía, por lo tanto: mayor gasto gubernamental igual a mayor crecimiento de la economía. ¿Por dónde empieza este camino “virtuoso”? Por un mayor gasto gubernamental, de preferencia deficitario, tal y como lo propone el secretario de Hacienda. Tal receta, que no es otra más que una versión espuria de la receta keynesiana, ¿funcionará? No, claro que no.

Continuará.

__________

[1] El Financiero, 10/09/14, versión electrónica.

• Problemas económicos de México • Impuestos • keynesianismo

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