MARTES, 4 DE NOVIEMBRE DE 2014
Riesgos

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“El escenario para el próximo año está lleno de riesgos que pueden, nuevamente, afectar negativamente el crecimiento de la economía, algunos de carácter interno y otros derivados del entorno internacional.”


Este año no va a ser muy bueno en términos del crecimiento económico que se va a experimentar, quizás alrededor de 2.4%. Una política tributaria extractiva, que aunada a un repunte de la inflación, redujo el ingreso real familiar disponible con el consecuente efecto negativo sobre el consumo, una política fiscal deficitaria que ha desplazado la inversión privada (afectada también por la política tributaria), la ineficiencia e ineficacia del gasto gubernamental y más, son todos ellos elementos que han derivado en una tasa de crecimiento muy por debajo de lo originalmente proyectado, habiendo sido el crecimiento de las exportaciones no petroleras prácticamente el único elemento positivo.

En este contexto, el escenario para el próximo año está lleno de riesgos que pueden, nuevamente, afectar negativamente el crecimiento de la economía, algunos de carácter interno y otros derivados del entorno internacional. Veamos primero los externos.

Ante el relativamente buen desempeño de la economía estadounidense durante los últimos meses, la Reserva Federal dio por terminado su programa de compra de bonos (QE3) aunque anunció que la política de bajas tasas de interés persistirá durante algún tiempo. Sin embargo, existe la expectativa de que durante el segundo semestre del próximo año, quizá antes, éstas empiecen a aumentar. De ser esto así, pudiese presentarse un periodo de inestabilidad financiera internacional que pondría presiones sobre la economía mexicana en la forma de salidas de capitales, depreciación del tipo de cambio y mayores presiones inflacionarias, lo cual induciría al Banco de México a aumentar la tasa de fondeo. Además, el incremento de las tasas de interés, nacionales e internacionales, repercutiría negativamente sobre las finanzas públicas al aumentar el costo de la deuda.

Otro riesgo derivado del entorno internacional es el estancamiento de las economías europeas y japonesa, así como el menor crecimiento de China e India y de algunos países latinoamericanos. El efecto derivado de un menor crecimiento mundial, además de tener un impacto negativo sobre las exportaciones mexicanas (y estadounidenses), también pondría presiones para que el precio del petróleo siga disminuyendo, afectando negativamente a las finanzas públicas. Más aun, una significativa caída del precio del petróleo representaría para México un choque real externo negativo que presionaría al alza el tipo de cambio real.

Al complicado entorno internacional hay que agregar factores de carácter interno que también pueden afectar el crecimiento del próximo año. El primero, sin lugar a dudas, es el efecto que puede tener sobre la precepción de inversionistas, nacionales y extranjeros, los recientes eventos de violencia en territorio nacional, como son Tlatlaya, Iguala y Matamoros y que ponen al descubierto, otra vez, la notoria debilidad del estado de derecho y la incapacidad del gobierno de tomar el camino requerido para la construcción de instituciones en donde lo que prevalezca sea el imperio de la ley. En lugar de vivir en un país en donde el gobierno tenga el monopolio en el uso legítimo de la violencia para proteger los derechos de propiedad en contra de actos de terceros (y ahí están las diferentes escenas de pillaje y vandalismo), lo que tenemos es competencia en el uso de la violencia; el peor de los mundos.

Un segundo riesgo interno es que no se aterricen bien las reformas estructurales, principalmente la energética. De entrada puede descontarse que haya inversión privada en terrenos ejidales; será prácticamente imposible. No hacer bien las cosas, inhibiría los flujos de inversión y el efecto esperado de las reformas no se daría.

Como se ve, el próximo año tampoco pinta muy bien y el crecimiento será, nuevamente, menor al esperado.

• Problemas económicos de México

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