VIERNES, 7 DE NOVIEMBRE DE 2014
Hecatombe para Obama

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“Está por verse si los Republicanos logran aprovechar esta gran victoria para convertirse en una fuerza propositiva, y ahora sí forjen proyectos legislativos sólidos, que el Presidente aún puede vetar pero a un costo político nada despreciable pues en tal caso quedaría claro quién es responsable de la inmovilidad y la discordia.”


Las elecciones de medio cuatrienio celebradas el martes pasado representan una pésima noticia para el Presidente Barack Obama, para su partido político, para su agenda de gobierno grande, intervencionista, e híper-regulatorio, y para sus aliados progresistas: sindicatos, ecologistas y algunas minorías étnicas.

Las dimensiones de la derrota de Obama son portentosas: pierde control del senado, que se había vuelto el hoyo negro donde naufragaron más de doscientas iniciativas de ley enviadas por la Cámara de Representantes, controlada por los Republicanos desde 2010, pues su líder Harry Read (Demócrata, Nevada) nunca las llevó al pleno.

La ventaja de los opositores a Obama en la Cámara de Representantes se consolidó de manera importante y hoy tienen una mayoría que no se había visto desde 1928, al tiempo que el liderazgo de John Boehner (Republicano de Ohio) se fortalece de forma apreciable al diluirse la importancia de su facción más extremista y revoltosa.

El número de victorias Republicanas en gubernaturas también fue notable: Texas y Florida, dos de los tres estados más grandes –California permaneció Demócrata- pero también estados tradicionalmente Demócratas como Illinois, Massachusetts y Maryland, se pasaron a lado Republicano.

¿Cómo explicar esta debacle de un Presidente que hace apenas dos años fue reelecto por una elevada mayoría? Hay muchas razones que más adelante enumeraré, pero sobre todo se debe a la precepción generalizada de los votantes que la economía no marcha bien y que su gobierno ha sido inepto y torpe.

La lista de fracasos de Obama es larga: la recuperación de la economía ha sido la más lenta en dos generaciones, y un presidente que proclama como su prioridad mejorar la distribución de la riqueza consiguió exactamente lo opuesto pues gracias a una política monetaria súper laxa el precio de las acciones en los mercados bursátiles se disparó, y hoy la distribución de la riqueza es la peor desde 1928.

La percepción generalizada de ineptitud del gobierno también fue determinante de la derrota: el fracaso de entrada del programa de cobertura médica conocido como Obamacare y el escándalo en el sistema hospitalario para veteranos de guerra, que a pesar de tener un presupuesto superior a los 50 mil millones de dólares y 300 mil empleados, hizo esperar perennemente a 120 mil pacientes y muchos murieron.

El entrometimiento y corrupción detectados en entidades del gobierno federal, como el espionaje ilegal realizado por la Agencia Nacional de Seguridad a ciudadanos de EU o la persecución del Servicio de Administración Tributaria a organizaciones políticas de ideología opuesta a la del gobierno, causaron un gran rechazo.

La llegada del ébola a Estados Unidos fue manejada desastrosamente por Obama, con contradicciones y garantías de que no habría problemas cuando si los hubo, la denuncia de cuarentenas adoptadas por los estados cuando las propias fuerzas armadas hicieron lo mismo, y el nombramiento de un “zar” para coordinar las acciones públicas contra la pandemia, que no ha vuelto a aparecer en escena.

A todo esto, hay que sumar la percepción de impotencia y confusión en la política exterior, que se ilustra con la reveladora frase del inútil secretario de Defensa de Obama que “el mundo está explotando por todas partes,” ha sembrado la desconfianza en el gobierno no sólo en EU sino también con sus principales aliados.

El votante típico no conoce los detalles del desmoronamiento de Ucrania, el caos en Libia o las victorias de los fundamentalistas musulmanes en el nuevo Califato en Siria y el Levante, pero entiende que su país se ha mantenido ausente o ha intervenido con tal torpeza que solo ha empeorado las cosas.

Los candidatos Demócratas derrotados trataron de distanciar sus campañas lo más posible del Presidente pero Obama, con su soberbia habitual, hizo de la elección un referendo de sus políticas y de su estilo personal de gobernar, lo que impidió que sus aliados pudieran concentrarse sólo en temas locales de sus distritos como pedían.

Está por verse si los Republicanos logran aprovechar esta gran victoria para convertirse en una fuerza propositiva, y ahora sí forjen proyectos legislativos sólidos, que el Presidente aún puede vetar pero a un costo político nada despreciable pues en tal caso quedaría claro quién es responsable de la inmovilidad y la discordia.

Por cierto, la ciudad de Washington –junto con Alaska y Oregon- votó la legalización de la mariguana. Será interesante ver que hacen los agentes de la DEA y del FBI, agencias federales con sede en la capital, encargadas de hacer cumplir la prohibición federal que sigue vigente contra esa yerba.

• Estados Unidos

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