Pesos y contrapesos
Ene 9, 2015
Arturo Damm

Del salario justo

¿Cuál es el salario justo? ¿Cuándo se comete una injusticia en materia salarial?

Una y otra vez escuchamos por la radio a Ricardo Anaya, presidente nacional del PAN, decir, entre otras cosas (algunas sensatas, otras no), y con la vista puesta en las próximas elecciones, esta frase: “Aumentemos el salario mínimo, es lo justo”, momento de recordar que el salario mínimo, aunque mínimamente, ya aumentó, a partir del pasado 1 de enero, un 4.2 por ciento, aumento que, supongo yo, Anaya considera injusto (que no es lo mismo que insuficiente; ¡distingamos!), razón por la cual retoma la propuesta del PAN desde los tiempos, no muy lejanos, de la presidencia de Gustavo Madero, propuesta que era la misma: Porque es lo justo, aumentemos el salario mínimo, y hagámoslo, esta era la propuesta de Madero, hasta que alcance para cumplir con lo que dice el artículo 123 de la Constitución, en el sentido de que el mismo debe ser suficiente para que la familia satisfaga correctamente sus necesidades normales en los ámbitos material, social y cultural, y para proveer la educación obligatoria de los hijos (¿pues que no, según el artículo tercero constitucional, esta será “gratuita”, es decir, impartida por la Federación, los estados, el Distrito Federal y los municipios?).

La propuesta de Anaya sirve para, de entrada, plantear esta pregunta: ¿cuál es el salario justo?, y, por extensión, esta otra: ¿cuándo se comete una injusticia en materia salarial? El salario justo, que no hay que confundir con el salario suficiente (insisto: ¡distingamos!), es aquel que las partes involucradas aceptan libremente: el patrón pagar y el trabajador recibir, de tal manera que se comete una injusticia salarial cuando el empleador no le paga al empleado el salario libremente acordado, entendiendo la libertad del trabajador como la que tiene frente al patrón (éste no lo obliga a trabajar a cambio de un determinado salario), y la del patrón como la que tiene frente al trabajador (éste no lo fuerza a contratarlo a cambio de cierta remuneración).

El salario justo, ¿debe ser salario suficiente, de tal manera que, para lograr la justicia salarial, el patrón siempre tendría que remunerar, no según la productividad del trabajador y/o la relación entre la oferta y demanda de ese tipo de trabajo en el correspondiente mercado laboral, sino conforme a las necesidades del trabajador y su familia? Si de los panistas dependiera, comenzando por Anaya, ¿obligarían a todo patrón, a todo empleador, a todo contratante de trabajo, a remunerar de tal manera? ¿Lo harían?

Por último, esta pregunta para Anaya: ¿en cuánto habría que aumentar el salario mínimo para lograr es ajusticia de la que habla? Y suponiendo que sepa el cuánto (¿lo sabrá?, porque si no entonces su propuesta no pasa de ser demagogia pura), ¿sería posible otorgar tal aumento?



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