MARTES, 24 DE MARZO DE 2015
La libertad soy yo

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


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“Aristegui decide investigar la casa blanca y se apoya en objetos (documentos, testimonios, pruebas). Pero se acaba la “objetividad” si sólo se lanza contra la casa de la esposa del presidente pero NO investiga si es cierto que López Obrador posee una casa en La Toscana, una de las más caras secciones de Bosques de las Lomas.”


Me inspira el título un descontón verbal que dio Julio Scherer en 1994 a Raúl Trejo Delarbre. Los había invitado el rector Sarukhán a hacer en la UNAM un curso de ética periodística. Scherer le espetó: “Raúl, en México, la ética es Proceso.”

Sigue narrando Trejo: “Allí terminó la propuesta. El director de la revista política más influyente en el país no quería que a sus reporteros se les hablara de ética porque consideraba que Proceso tenía el patrimonio de esa virtud.” (Agradezco a GCC haberme referido esta anécdota.)
(http://www.cronica.com.mx/notas/2015/877654.html)

Ante tal monopolio de la ética, aparece un monopolio de la libertad periodística cuando Carmen Aristegui empieza y termina toda queja, ultimato o exigencia, apelando a ella: “Esta batalla, no lo dude nadie, es por nuestra libertad”.
(http://www.reforma.com/aplicaciones/editoriales/editorial.aspx?id=58761)

¿”Nuestra” libertad? ¿La libertad de quién? ¿Y el derecho de quién? Yo creía que los derechos son correlativos a las obligaciones. En un contrato ambas partes pactan libremente derechos y deberes; la libertad no es monopolio de una parte. Ignoro si esta empleada de esa empresa reconoce la libertad del empleador para contratarla o descontratarla, y seguramente el contrato que hayan firmado manifestaba que no había vicio en la libre voluntad de cada quien. Además, en las empresas no hay lo que abunda en la burocracia sindicalizada: el derecho vitalicio (y a veces hereditario) a seguir en la nómina sin posibilidad alguna de suprimir un puesto o una plaza o decir adiós a un empleado, pase lo que pase lo que pase lo que pase.

Ferriz de Con salió hace poco del aire y en ambos casos se culpa a presiones gubernamentales, pero Pedro no tuvo la cargada de apoyos y teorías de la conspiración con que la “izquierda” apoya ruidosamente a Aristegui. Mas digo yo, si tanto les preocupa defender la libertad de expresión, habría que criticar igual ambos casos, ¿no? ¿O hay libertades más libres que otras?

Carmen misma dice no tener pruebas de que esto venga de Los Pinos, acaso por el reportaje de la casa blanca, que hizo gente pagada por MVS pero no salió al aire allí. Vaya ética, usar recursos de MVS para provecho de CNN y de la muy ética Proceso. Vaya uso chistoso de la libertad enorme de que gozó en MVS. Porque que yo sepa, nunca los Vargas le impidieron sacar una nota ni interfirieron en su línea. De otro modo jamás podría haber actuado por años tan libremente como lo hizo, tener una audiencia amplísima, y ser considerada valiente y objetiva.

¿Objetiva? Hablemos de casas. Aristegui decide investigar la casa blanca y se apoya en objetos (documentos, testimonios, pruebas). Pero se acaba la “objetividad” si sólo se lanza contra la casa de la esposa del presidente pero NO investiga si es cierto que López Obrador posee una casa en La Toscana, una de las más caras secciones de Bosques de las Lomas.

Ignoro qué tan fundamentada esté la investigación a un líder priista acusado de proxeneta al que nada han podido probarle, pero también ignoro por qué ni a una periodista tan “objetiva”, ni a la monopolísticamente ética Proceso se les ocurre investigar de qué viven ciertos políticos permanentemente en campaña, o cuáles son los pecadillos, abusos o delitos de personajes acordes a su línea editorial. ¿O sólo será “objetivo” investigar a los adversarios?

Hoy se solidarizan con Carmen hasta los defensores de una revolución bolivariana que da poder tiránico a un solo hombre que pretende la “hegemonía informativa”. Lógico, señora Padierna: si gobierna México el enemigo Peña hay que atacar sus supuestos ataques contra una periodista; pero si gobierna Venezuela uno de “izquierda” hay que alabarlo aunque ataque a TODA la prensa, dispare contra su pueblo y encarcele a quien se le oponga. ¡Viva la congruencia!

Logiquísimo. Para los enemigos de los prejuicios que sólo leen y oyen a quien les cae bien (y así confirman sus prejuicios), sólo el noticiero o revista o twitter de sus informadores consentidos son dignos de crédito. Y objetivos.

Otros pensamos a contrapelo: nadie es objetivo porque ningún ser humano es objeto. El periodismo útil se apoya en hechos y pruebas, y un investigador sólo es creíble si carece de dobles raseros y antifaces ideológicos, partidarismos y visiones sesgadas que convierten al periodista en francotirador que dispara con la pluma, la cámara o el micrófono, sea cual fuere la verdad. Lo único útil y serio es saber si el periodista interpreta fundándose en hechos, pero también si investiga sin prejuicios ni preconcepciones (ideología, amistad, propósitos personales, antipatías, conveniencias de partido y mil etcéteras).

Un buen periodista tendría que abjurar del doble standard y la corrección política, pero en México parecen indispensables para que una comunicadora sea creíble ante su público. ¡Lógico! ¿no? Para mi compadre es alegría lo que en mi adversario es borrachera. Eso sí será “objetivo”. Será la verdad. Claro.

Quien haya tenido el discutible gusto de leerme sabe que soy inequívocamente partidario de la libertad. Carmen acude, como hago yo, a la elocuencia poética de Serrat, cantor de la palabra inmortal de Miguel Hernández, hombre que murió antes de que supiéramos que había existido, hasta que lo rescató Joan Manuel. Para la libertad / Sangro, lucho, pervivo / Para la libertad…

Para los auténticos liberales toda libertad implica compromiso. Una libertad sin compromisos (especialmente éticos) es la pequeña idea paralela de la libertad: derecho a todo sin obligación a nada y degeneración rumbo al libertinaje, entropía, caos, espejo oscuro de la libertad. Se omite la verdad completa y se oculta lo que no conviene. Flaco favor hace a la libertad quien pretende forzar la voluntad ajena; es como citar a Juárez para mejor conculcar el derecho ajeno.

Pienso en ello cuando el pleito se degrada al ámbito laboral, feo espacio si exige ser reinstalada donde ya no la quieren, al estilo del burócrata sindicalizado al que no interesa una relación civilizada con su empleador porque lo único es la plaza y mantener intacto su vitalicio ombligo. Suena lógico defender un sueldo superior a un millón mensual (Pablo Hiriart, El Financiero, 18.3.2015) pero veo patético, triste y hasta antiestético que una periodista destacada se rebaje a eso mientras critica al poder ajeno (sólo faltaba que MVS, como empleador libre, no tuviera poder en su propiedad privada).

Critica al poder ajeno pero no al propio, que es enorme: toda voz pública correcta se le ha solidarizado. Tal crítica no fallaba en su emisión matutina contra los poderes fácticos (los medios de comunicación; Televisa el mayor). Curioso: el poder fáctico de un medio electrónico con gran audiencia acusaba al poder fáctico del villano favorito, otro medio electrónico con gran audiencia. ¿Quién entiende, desde un gran poder, tanta crítica al poder?

Cuando murió el muy carismático Scherer alguna voz desbocada vio como sucesión periodística a la nada carismática Aristegui. Quienes ya llevamos un rato en este mundo hemos visto cómo han caído y resurgido quienes de veras tenían algo que decir. Vi en 1976 el pinochetazo de Echeverría contra Excélsior, estuve en la reunión fundadora de Proceso y fui socio fundador de su empresa editora. Ese golpe (que sí fue gubernamental) abrió oportunidades a más de 100 renunciantes de ese gran diario; allí nacieron varias carreras periodísticas y surgió Vuelta, la mejor revista de Hispanoamérica.

Habremos de ver mucho más con Carmen. Sólo apunto que la ética y la libertad no son para adornar el discurso sino para practicarlas como norma de vida. México necesita un periodismo menos adicto a la corrección política y más veraz, menos ideologizado y más fundamentado, más serio y menos prejuicioso. No se construye algo así con mercenarios ni con francotiradores.

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