MARTES, 25 DE ABRIL DE 2006
El Distrito Federal, ¿una anomalía? (I)

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“Según las frías cifras, el Distrito Federal marcha hacia atrás, mientras que en promedio el resto del país avanza; lentamente, pero avanza. El deterioro en empleo, producción, salarios, endeudamiento público “per capita”, seguridad y otros indicadores en la capital del país parece ya una fatalidad estructural. ¿Será eso y la decadencia es inevitable?”


Más allá de los intereses electorales, que han abonado el terreno para una lamentable guerra de cifras amañadas –en un sentido o en otro- sobre las finanzas públicas en el Distrito Federal, están las frías cifras de desempeño económico en la capital del país que, comparadas con las del resto del país y de las otras entidades federativas, deberían ser motivo de seria preocupación: El Distrito Federal retrocede mientras que el resto del país avanza, más o menos –según la región de que se trate- pero avanza. ¿Por qué esta disparidad en los desempeños?, ¿por qué parecería que más que motor, el Distrito Federal se ha convertido en un lastre para el crecimiento promedio del país?

 

En el período de 2000 a 2004, según cifras del INEGI, el PIB de todas las entidades del país, excluido el Distrito Federal, creció 6.38%, mientras que el PIB del Distrito Federal retrocedió 1.72 por ciento. Algunas comparaciones específicas arrojan resultados brutales: En ese mismo periodo el PIB de Quintana Roo creció 24 puntos porcentuales más que el PIB de la capital del país y el PIB de Durango lo hizo 21 puntos porcentuales por encima del PIB del Distrito Federal.

 

En ese período, el Distrito Federal perdió 1.69 puntos porcentuales de su participación en el PIB total del país, ya que pasó de representar –el producto del Distrito Federal- 22.21% del PIB nacional en 2000 a 20.52% del PIB nacional en 2004. Ese año específico, 2004, el PIB del D.F. retrocedió 0.2%, mientras que el PIB del resto de los estados creció en promedio 4.16 por ciento.

 

Las cifras de empleo también son preocupantes: Medido el empleo formal por el número de asegurados permanentes en el IMSS de 2000 a 2005 se perdieron 73,206 empleos en la capital del país. El crecimiento nacional del empleo formal, según ese mismo indicador, fue de un modesto 0.48%, pero crecimiento al fin, mientras que el retroceso del D.F. fue de menos 3.62 por ciento en ese rubro.

 

La Tasa de Desempleo Abierto nacional era en promedio de 3.6% en 2005, mientras que la misma TDA fue de 5.6% en el Distrito Federal.

 

Esas son las cifras escuetas y frías. Usarlas como armas electorales, aunque legítimo, representa el riesgo de simplificar hasta el absurdo las causas detrás de ese deterioro que, ojo, no empezó en el año 2000 ni puede atribuirse solamente a un cargo simplificador de “mal gobierno”. A mi juicio, y a despecho de los malos o buenos gobiernos locales, este deterioro apunta a problemas aún más graves de carácter estructural que intentaré explorar mañana.


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